Gillian Moss
Ciencias de la Educación
Gillian Moss llegó a Barranquilla en 1976 buscando el mejor sitio para desarrollar el trabajo de campo de su tesis doctoral. Desde 1981 vive en Colombia. Sus estudios se han centrado en encontrar la ideología detrás de los textos de ciencias naturales y sociales de bachillerato.
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Perfil elaborado en junio de 2006

A pesar de ser británica, Gillian Moss habla el español de manera impecable. Casi sin acento, aunque lo aprendió en Inglaterra y lo consolidó en Barranquilla, donde lleva viviendo 25 años. Pronuncia bien las erres y no se come las eses. Construye las frases igual o mejor que cualquier hispano parlante. Tiene un Doctorado en Estudios Lingüísticos Latinoamericanos, con énfasis en Sociolingüística de la Universidad de Saint Andrews en Escocia.

Desde que puso su mirada en América Latina, supo que no quería trabajar en lo que un tutor suyo llamaba “los países ABC, porque todo el mundo iba de Inglaterra a Argentina, Brasil y Chile”. Quería hacer un estudio del español en un contexto urbano, conocer las dinámicas del desarrollo del lenguaje en una sociedad determinada y pensó que por ser un país de varias ciudades, en Colombia tendría más opciones para elegir.

Llegó a Bogotá, viajó a Cali donde había buenas perspectivas, pero antes de decidirse quiso conocer otras posibilidades y llegó a Barranquilla. “En cuestión de 8 días tenía un grupo de investigación, conocí al profesor Assa con quien quería trabajar y él me recomendó en la Universidad del Atlántico. Otra persona me ofreció una habitación en su apartamento, así que en una semana todo cuajó aquí”, recuerda Moss.

Estuvo un año haciendo el trabajo de campo. Luego de un intermedio de cuatro años en su natal Gran Bretaña, donde profundizó la parte teórica de su estudio, lo sustentó y se graduó, resolvió volver a ‘La Arenosa’ porque “desde un principio me gustó la cultura, la gente, el clima, la cercanía del mar, el ambiente caribeño”. Además porque la Universidad del Norte le ofreció trabajo. Vino pensando que estaría un par de años, y se quedó para siempre.

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