Luis Fernando García Moreno

Publicado el:: 01-12-2004

Comprender cómo responde el sistema inmunológico a la tuberculosis y descifrar las variables de las reacciones a los trasplantes de órganos y tejidos, han sido los dos intereses principales de Luis Fernando García Moreno, científico de la Universidad de Antioquia.

Luis Fernando García Moreno
Perfil escrito en diciembre de 2004

Cuando Luis Fernando García ingresó en 1967 a estudiar medicina en la Universidad de Antioquia, sabía que no ejercería esta profesión en un consultorio o en un centro asistencial, sino que era el camino que conduciría su vida a la investigación científica.

Era una época caracterizada por las continuas huelgas en las universidades públicas de Colombia, según la recuerda el doctor García. Esto le permitía aprovechar el tiempo en que no había cursos regulares para trabajar en los laboratorios bajo la batuta de notables profesores como Ángela Restrepo, Marcos Restrepo y Federico Díaz, a quienes recuerda con especial cariño y admiración. "Ellos marcaron mi camino y fueron fundamentales para mí porque tenían una amplia comprensión de lo que significa el quehacer científico".

Luego de terminar la carrera en 1973, hizo una maestría en microbiología con énfasis en inmunología, también en la Universidad de Antioquia. Posteriormente, en 1975, viajó a Estados Unidos becado por el National Institute of Health, para realizar estudios de posgrado.

"A mi regreso al país en 1977, encontré un laboratorio de inmunología acéfalo, un grupo de trasplantes activo desde 1973 y urgentemente necesitado de apoyo", cuenta García quien desde entonces coordina un sinnúmero de proyectos sobre los temas que lo apasionan: la Respuesta Inmune en Tuberculosis y la Inmunología de Trasplantes.

{* title=¿Enfermedad del pasado?}
¿Enfermedad del pasado?

"Cuando comencé se creía que la tuberculosis, que es una infección causada por el bacilo de Koch, desaparecería y se le consideraba como una enfermedad que figuraba sólo en las novelas del romanticismo o de autores como Thomas Mann", cuenta este paisa nacido en 1948. Esa percepción hizo que el apoyo para las investigaciones sobre esta patología decayera a nivel mundial.

No obstante, según cuenta el científico, tres circunstancias hicieron que volvieran a cobrar auge: en primer lugar, la aparición del virus del SIDA, ya que los infectados con éste morían de tuberculosis; en segundo lugar, se demostró que las vacunas existentes para prevenir la tuberculosis no eran tan efectivas como se creía; y, en tercera instancia, aparecen manifestaciones del bacilo resistentes a las drogas con que se trataba.

En la actualidad, hay entre 8 y 10 millones de casos nuevos en el mundo y mueren de 2 a 2.5 millones de personas anualmente. Todo ello lo motivó aún más para dedicarse a estudiar esta enfermedad en Colombia, donde se registran en promedio 12 mil casos nuevos al año y la mortalidad es cercana al 8%. "Es la enfermedad infecciosa causada por un solo microorganismo que más gente mata", señala.

En sus trabajos, el objetivo central ha sido indagar por qué 90% de las personas que están expuestas al bacilo de la tuberculosis o que ya lo tienen en su cuerpo, no desarrollan la enfermedad. Hasta el momento, los resultados de los trabajos han apuntado a que existe una predisposición genética que conduce ya sea a una respuesta inmune de resistencia o de susceptibilidad.

"En la siguiente fase de la investigación tomaremos a 2.000 personas que estén infectadas y que vivan con alguien que tenga tuberculosis y se les hará seguimiento durante dos años para ver quiénes la desarrollan y quiénes no. He visto casos sorprendentes en los que seis o siete niños comparten alimentos y duermen en un mismo lugar con un adulto que tiene la enfermedad y sólo uno o dos de los menores la desarrolla".

No hay duda de que los sectores más vulnerables son los pobres, indica el especialista, ya que carecen de acceso a servicios de salud, tienen problemas de desnutrición, viven en hacinamiento, circunstancias que aumentan los riesgos. La tuberculosis no es cuestión del pasado y ante ella no se puede bajar la guardia en materia de salud pública.

{* title=Tejidos compatibles}
Tejidos compatibles

Medellín es la ciudad donde se llevan a cabo cerca del 60% del total de trasplantes que se practican en Colombia, la mayoría de los cuales se hacen en el Hospital Universitario San Vicente de Paúl (alrededor de 180 anuales, 4 por semana). El grupo que coordina el doctor García presta un importantísimo servicio clínico del cual se nutre toda la actividad investigativa que realiza.

Se trata de la otra línea de investigación en la que trabaja que es la Inmunogenética, que son aquellos estudios inmunológicos que determinan los grados de compatibilidad o de incompatibilidad entre donantes y receptores de órganos con el fin de disminuir los riesgos de rechazos.

La pregunta central es similar a la planteada para el estudio de la tuberculosis: lo que se busca es conocer las razones por las cuales algunos organismos no desatan rechazo alguno después de un trasplante, lo que equivale a decir que son cuerpos cuyas defensas no responden agresivamente al órgano implantado. Ello hace que el trabajo busque pacientes que nunca hayan registrado una reacción adversa en periodos largos de tiempo.

"Nosotros hacemos la selección de donante y receptor, de modo que debemos estar atentos los 365 días del año. Cuando hay un posible donante, con ayuda de los computadores, podemos cotejar en cuestión de minutos qué organismos tienen menos probabilidades de generar respuestas inmunológicas que dificulten posteriormente el trasplante", comenta el científico.

El procedimiento se logra gracias a pruebas de histocompatibilidad que consisten en examinar mediante los antígenos de los leucocitos humanos (HLA) si genéticamente puede hacerse el trasplante. Primero se examinan los familiares, tomando muestras de sus glóbulos blancos, los cuales se mezclan con el suero del receptor para determinar si la reacción es positiva o negativa. Si los anticuerpos del suero no atacan a los glóbulos blancos, la reacción es negativa y se puede proceder a trasplantar.

Sin embargo, como en la mayoría de los casos no hay donantes en la familia del paciente, la mayoría de los trasplantes de órganos se hacen con donantes cadavéricos, es decir, con pacientes a los que se les ha decretado muerte cerebral. Tras la aprobación de sus familiares, los órganos en buen estado pueden utilizarse para operar a una de las cientos de personas inscritas en las listas de espera. En la actualidad, y gracias a estas avanzadas técnicas, entre 90% y 95% de los trasplantes se hacen con esta clase de donantes.

{* title=Vida de laboratorio}
Vida de laboratorio

Las investigaciones de Luis Fernando García han sido publicadas en un número considerable de artículos especializados, y lo han llevado a dirigir veinte tesis de maestría y tres de doctorado. En dos oportunidades la Universidad de Antioquia lo distinguió con el Premio a la Investigación, recibió en 1989 el Premio Manuel Forero de la Academia Nacional de Medicina y el Premio de la Fundación Alejandro Ángel Escobar en la categoría de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales en el 2000.

"Siempre he tenido apoyo por parte de la Universidad y de Colciencias. No digo que sea fácil, más en un país en el que apenas se invierte 0,3% del PIB en ciencia y tecnología mientras que uno desarrollado no baja del 2%", comenta García Moreno. "Nos falta apoyo político y empresarial porque no se ha entendido que la innovación sólo puede derivarse del desarrollo científico y técnico; ojalá todos los sectores sociales comprendieran que la investigación no es un gasto sino una inversión".

El doctor García está convencido de que una universidad con una cultura científica e investigativa adquiere dinamismo y genera jóvenes con ideas y preguntas nuevas. Por eso disfruta al ver cómo llegan los estudiantes a su laboratorio a "gomosiar", tal y como él lo hacía en sus años juveniles, para mostrarles con su experiencia que la investigación científica es un camino y una opción de vida altamente satisfactoria.