Científicos en el área de Ciencias de la Salud

Jaime Bernal Villegas

Publicado el:: 20-05-2006

Para el doctor Jaime Bernal Villegas, director del Instituto de Genética de la Universidad Javeriana, la cultura es el determinante de la evolución de nuestra especie. Más de dos décadas al frente de uno de los centros de investigación más importantes en este campo en Colombia ha puesto a la vanguardia la labor que desarrolla.

Jaime Bernal Villegas
Perfil elaborado en abril de 2006

Jaime Bernal Villegas nació en Bogotá en 1950 en el seno de una familia numerosa. Es el mayor de 8 hermanos y recuerda que en su casa siempre se sentía la algarabía de los amigos. En ese medio creció y se forjó su vocación de trabajar por la gente. Desde niño sintió el deseo de aportar a la sociedad y por eso vio en la medicina el camino para hacerlo, aunque también consideraba la ingeniería química como una opción profesional.

Realizó sus estudios de pregrado en la Universidad Javeriana de Bogotá donde muy pronto descubrió que la investigación científica también colmaba sus expectativas. “Desde niño pensaba todo el tiempo en ser cirujano pero en segundo año de carrera conocí la naciente sección de citogenética del Instituto Nacional de Cancerología. Allí realicé mi primer trabajo de investigación, observando los cromosomas de un ratoncito en el que analizamos ciertas condiciones de la aplicación y afectación de los rayos X”.

Luego de culminar el plan de estudios en 1975, se desplazó a Sasaima, población ubicada a dos horas de Bogotá para cumplir con su año de práctica rural. Cuando llegó vio el lamentable estado del puesto de salud y sintió la necesidad de hacer algo por el lugar. Dejó en un segundo plano su interés por la genética para dedicarse de lleno a la práctica clínica. Incluso decidió hacer un concierto de beneficencia a favor del centro con Ana y Jaime, dúo musical muy popular en ese momento. Esa acción le mostró la importancia de no escatimar esfuerzos para mejorar la calidad de vida de las personas; hoy en día ese centro de salud es el hospital del pueblo.

Años después, en 1980 consiguió el aporte de una empresa para montar un laboratorio de genética en el Departamento de Patología de la Javeriana de Bogotá. En aquel entonces, el trabajo que se realizaba en esta área científica aún se consideraba exótico en el país. Con el tiempo se creó el Instituto de Genética Humana de la Universidad Javeriana, que hoy en día es un centro de desarrollo científico y un semillero para estudiantes de postgrado y doctorado.

Posteriormente, viajó a Inglaterra para realizar un doctorado en Genética Humana en la Universidad de Newcastle, institución que eligió con la convicción de recibir formación humanista y técnica de alto nivel. En efecto, el modelo académico europeo le pareció que tenía una visión más amplia de la realidad, lo que le permitió darse cuenta que el entorno cultural determina los genes humanos, teoría que fundamenta en sus investigaciones.

En el campo médico se tiene como supuesto que la genética es un área independiente del proceso evolutivo, pero cada persona, cada comunidad, está determinada por el ambiente en el cual vive. Es decir, las sociedades son diferentes gracias a los procesos que han vivido y del hábitat”, explica el doctor Bernal Villegas.

De esta manera se abre la posibilidad de determinar dos tipos de herencias en las personas como lo son la cultural y la biológica, lo cual quiere decir que lo aprendido por la raza humana en el curso de los siglos incide directamente en el desarrollo de la sociedad actual.

{moscomment}
{* title= Genética y cultura}
Génetica y cultura

Este nuevo conocimiento lo motivó a comenzar un ambicioso proyecto cuando regresó a Colombia. Empezó a indagar en nuestra historia cultural y genética. Durante 10 años, junto a otro grupo de expertos, realizó las primeras aproximaciones desde el punto de vista genético, más exactamente en lo relacionado con el linaje ancestral de las comunidades.

En 1992 dio inicio a la Gran Expedición Humana. Una labor llena de historias y experiencias irrepetibles en la que intervinieron más de 400 personas de diversas universidades y profesiones, patrocinada totalmente por la Universidad Javeriana. Fue un tiempo en el que el doctor Bernal conoció palmo a palmo la geografía de nuestro país. Visitó 35 comunidades entre indígenas y negras de los sectores más alejados, llegó al corazón de pueblos enteros y de las regiones como pocos lo han hecho.

Esta expedición contó con características similares a las de la Expedición Botánica de José Celestino Mutis en el siglo XVIII. A pesar de haber tenido varios detractores sociales y políticos, se obtuvieron cientos de conclusiones clínicas, genéticas, antropológicas, sociológicas y culturales, que han sido publicadas en la obra Terrenos de la Expedición Humana. Actualmente esta serie cuenta con 16 tomos y es posible que continúe su expansión por la gran cantidad de registros que aún siguen inéditos.

El conocimiento aproximado de la especie humana era la motivación más importante y el acercamiento a cada comunidad fue en principio difícil. Me movieron intereses clínicos, como el estudio del linaje ancestral, confrontado con los apellidos de las familias visitadas. Luego el proyecto creció y se sumaron al equipo más genetistas, antropólogos, etnomusicólogos, arquitectos, odontólogos, nutricionistas y enfermeras de diversas instituciones, quienes hicieron posible esta aventura. Sólo fuimos a lugares habitados por personas, viajamos en barco, en lancha, a pie, a lomo de mula, en campero, como fuera”, cuenta con entusiasmo.

Una de las conclusiones más importantes derivadas de la expedición es que las comunidades no tienen una lengua por sus genes sino que tienen su genética gracias a su lengua, porque es ésta la que les permite interactuar con otros, crecer y reproducirse.

El habla permite comunicarse e interrelacionarse para edificar una cultura y también para continuar con el crecimiento del grupo. La ciencia convencional adolece de este conocimiento ya que pretende entender al ser como un genoma, es decir, un código y no como un todo,” explica, “la ciencia no puede ser reduccionista, se debe entender al ser humano de manera integral, caminamos con el organismo puesto, tenemos un sentido único para reconocernos y esto nos conduce a una permanente reinterpretación de nosotros mismos”.

Fotos, cuadros, dibujos, música, mapas genéticos, registros clínicos, muestras odontológicas, entre otros, fueron parte de los datos adquiridos durante la expedición, un trabajo único que hoy reposa como un tesoro en el Instituto de Genética Humana de la Universidad Javeriana, disponible para quienes quieren estudiar nuestros orígenes.

Ese gran recorrido también le aportó innumerables lecciones personales, a la par de las científicas. “Aprendí que la tolerancia y el respeto por la diferencia son fundamentales, así como el verdadero sentido humano de la práctica médica. Esto me ha hecho más humilde ya que comprendo que las demás personas no ven el mundo tal como yo lo veo y entiendo que cada quien tiene sus propios conceptos de la vida”.


{* title= La herencia del conocimiento}
La herencia del conocimento

El ser humano está en un permanente cambio y gracias al conocimiento que tiene de su entorno es que ha logrado sobrevivir, adaptarse y contrarrestar los obstáculos”, dice el doctor Villegas. “El saber debe ser considerado patrimonio de la humanidad, no algo exclusivo de los científicos, es la herencia de la especie”, concluye.

Es por eso que la educación ha sido también una de sus preocupaciones constantes, es para él un pilar de la estructura social y cultural de los seres humanos. Ese interés lo llevó al Gimnasio Campestre de Bogotá, colegio del cual es exalumno. Allí llevó la ciencia que conoce para compartirla con sus estudiantes y hacer de la ciencia un lenguaje común desde los primeros años escolares.

Su labor, entre otros aspectos, consistió en la creación de laboratorios donde los niños podían tener contacto con lo más sofisticado y avanzado de la genética humana y también en la creación de uno de los observatorios astronómicos más modernos y mejor dotados de Colombia. Como rector del gimnasio, nunca dejó de trabajar con niños de todas las edades, lo que confirmó también sus teorías acerca de la cultura y la genética.

Enseñar permite conocer. Considero que es un acto de egoísmo extremo por parte de los colegios no permitir que los niños compartan este conocimiento de la especie que es parte de una construcción colectiva al que todo el mundo aporta. El ser humano no es un espectador del desarrollo científico sino un actor. El progreso en el siglo XXI se deberá en parte lo aprendido, que es el valor agregado que los países más productivos le imprimirán a sus productos”.

{moscomment}
{* title= Labor premiada}
Labor premiada

Sus investigaciones y trayectoria científica descifrando la historia genética colombiana ha sido resaltada nacional e internacionalmente. Premios a la Vida y Obra de un Científico de la Asociación Colombiana de Medicina Interna en 1998; la orden Francisco Fernández de la Panamerican Federation of Medical Schools en 1993 y ser considerado como investigador Nacional Categoría 1 por el Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología de Colciencias desde 1995, confirman el alto nivel de sus trabajos.



Esta labor es contagiosa, se pasa de persona a persona”, dice el doctor Bernal. Para él, conocer un tema a profundidad y con pasión atrae a más personas, interesadas en seguir estudiando y creando nuevos procesos de aprendizaje. Este es el principal capital con el que cuenta el Doctorado en Genética que dirige en la Universidad Javeriana: la gente que llega de todo el país motivada a trabajar por el progreso científico del país.

Son muchos los libros y autores que han marcado su camino, pero mucho más sus vivencias familiares, del colegio o con sus amigos. El doctor Villegas adjudica a esas experiencias las huellas imborrables que hoy hacen su presente y su carácter, y como un hombre del Renacimiento ve en el ser humano el centro sobre el cual gravita el sentido de la vida.