Científicos en el área de Ciencias de la Salud

Luis Fernando Echeverri López

Publicado el:: 01-04-2008

Critica la situación actual de los investigadores y reniega del sistema nacional de ciencia y tecnología, así es Luis Fernando Echeverri López, un químico farmacéutico de la Universidad de Antioquia apasionado por su trabajo y que a través de sus respuestas confiesa que hace una catarsis de lo que vive a diario en su grupo de investigación.

Luis Fernando Echeverri López
Perfil elaborado en marzo de 2008

Casi todos los días, a las 6 de la mañana., el profesor Luis Fernando Echeverri López llega a su oficina en el laboratorio 235 del Grupo de Investigación Química Orgánica de Productos Naturales, ubicado en la Sede de Investigación de la Universidad de Antioquia, en Medellín.
La apariencia del profesor Luis Fernando es la de un hombre sencillo que en sus palabras deja percibir aprehensión y dedicación por lo que ama desde hace más de 25 años: investigar. “Como política diaria leo por Internet los artículos de una o dos revistas científicas para mantenerme al día”, expresa.

Su grupo de investigación tiene como objetivo general “trabajar en sustancias o productos naturales bioactivos, “en nuestro caso aquellas originadas de las plantas que tienen una actividad biológica”, explica el profesor; y complementa que ahora su grupo trabaja lo realiza en tres líneas de investigación principales: “antiparasitarios, síntesis y transformación de sustancias bioactivas, y sustancias que cumplen un papel importante en la agricultura”.


Diariamente apunta su rutina en una pequeña agenda donde tiene pendientes reuniones, redacción de informes, preparar clases para estudiantes de posgrado y conferencias para seminarios. Cuando llega a su laboratorio lo primero que hace es revisar los equipos y los reactivos que tiene en varios recipientes transparentes donde se revuelven y mezclan líquidos que emanan humo. “Es que todavía entre mis labores está revolver ‘agüitas’ para dejarle bien preparado el trabajo a mis estudiantes”, exclama en tono gracioso.

El profesor Echeverri y su grupo trabajan en la búsqueda de antiparasitarios, en conjunto con otros grupos de investigación de la Universidad de Antioquia., del país y del exterior (EE.UU., España, Suecia, Alemania, entre otros). “Buscamos sustancias que tengan actividad contra malaria, leishmania, mal de chagas, tuberculosis y virus”. También buscan sustancias con beneficios para el agro y antibióticos que como expone el profesor son “sustancias que producen las plantas contra las enfermedades que les afectan; un ejemplo de ello son sigatoka negra, tomate de árbol y fríjol”. Además en el laboratorio detectan sustancias que tienen actividad contra insectos y ácaros como las garrapatas, “en conclusión: buscamos matamalezas naturales”, aclara. Y otra línea de investigación es la síntesis y transformación de las sustancias bioactivas mencionadas anteriormente, o sea cómo modificarlas y transformarlas para mejorar sus propiedades.

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La búsqueda de la verdad
A raíz de su trayectoria en el laboratorio y en la gestión y desarrollo de proyectos de investigación, el doctor Echeverri define su labor como “un proceso de búsqueda de la verdad a los interrogantes que la naturaleza nos ofrece. Investigar es un proceso infinito porque nunca hay una respuesta definitiva; siempre hay unas preguntas que se derivan de esa respuesta. El investigador es una persona que sospecha de todo”.

Esa inquietud por investigar surge en 1977 mientras estudiaba su pregrado de Química Farmacéutica, pues algunos docentes de la época le brindaron las facilidades para ingresar a un laboratorio. “En aquel tiempo en la Universidad de Antioquia no se hacía investigación, ni innovación –labores tan importantes como la docencia”.

 Cuando ingresa como docente a la Universidad de Antioquia en 1982, la oficina de investigación era “una secretaria, un director y un proyecto de investigación”; pero ahora en el siglo XXI gracias al trabajo de muchos profesionales perseverantes que, como él, proponen y gestionan con alma y corazón proyectos, el campo de la investigación ha crecido tanto en grupos como en proyectos y recursos y, especialmente en la formación de magíster y doctores. “Hemos crecido mucho: hay personal formado en universidades del país y del exterior, hay organización y directrices trazadas (dentro de ciertos límites), existe la posibilidad de intercambios nacionales e internacionales de docentes y estudiantes, publicamos los resultados de los proyectos; y a pesar de que hemos avanzado ¡todavía falta mucho!”, afirma con seguridad el científico.

Luis Fernando Echeverri es magíster en Química de la Universidad del Valle (Colombia); y aunque es conciente de que en el país hay profesionales con títulos de posgrado, y que ha crecido el índice de proyectos y grupos de investigación, ve que este campo tiene un riesgo muy grande. “Los presupuestos disponibles en investigación no son los adecuados para mantener un sistema insipiente que empieza a tomar vuelo. Falta voluntad política para apoyar la investigación –así se tramiten leyes–, porque si al gobernante de turno no le da la gana de asignar recursos sino de imponer sus intereses personales ¡no estamos en nada!”.

Advierte además que existe una gran zozobra por el crecimiento en los grupos de investigación y su clasificación de “excelencia”, y expone lo siguiente: “Si miramos las estadísticas de Colciencias, en Colombia tenemos casi más investigadores por metro cuadrado que universidades como Harvard o Yale, lo cual es una mentira. Tenemos un sistema que por debajo acepta que no somos tantos, ni tan buenos, ni tan competitivos, ni tenemos tanto dinero, ni tanto nivel organizacional como se cree. Esto se debe a que algunos concursos evalúan los grupos pero los criterios de evaluación no son los correctos, por eso se da esa explosión de grupos de investigación”.

Sentado en su escritorio mira al techo y reflexiona en que hay grupos que se constituyen por asociación o “matrimonios por conveniencia”, como él denomina, para conseguir fondos y deduce que es una de las causas del incremento de grupos de investigación. “Algunos grupos obtienen un buen resultado y surge la disyuntiva: lo publica, lo vende o lo patenta”.

Desde su perspectiva explica las tres opciones y dice: “Lo más obvio es publicarlo porque si no se muestran resultados no se obtiene más financiación, y es obligatorio porque si se encuentra algo bueno hay que contárselo a todo el mundo. Si lo protege –lo patenta– es un proceso demorado y costoso que a las instituciones no les interesa porque en la vida práctica tener una patente, si no hay un interesado, es como tener solo una hoja de papel. Y si el resultado se quiere vender no se puede porque es un producto de la institución que ha financiado el proyecto, y como empleado no se tienen derechos, excepto los patrimoniales. A esto se le suma que nuestra industria no está preparada para estos retos, es una industria poco innovadora. Y a los investigadores también nos da miedo fracasar en este tipo de proyectos donde alguien invierte su patrimonio porque los empresarios solicitan la mayor rentabilidad en el tiempo más corto con la menor inversión. Los tiempos nuestros corren diferente a los tiempos empresariales”.

{* title=Publicar para darse a conocer}
Publicar para darse a conocer
Luís Fernando Echeverri López reconoce que los investigadores no son muy ‘pantalleros’ –como él dice–. “Ese es un pecado nuestro porque si no hacemos lobby a los proyectos no conseguimos dinero para desarrollarlos. Algunos grupos han obtenido mucho éxito con esa política. De ahí que la sociedad constantemente nos reclama: “Si ustedes no muestran lo que hacen tampoco los buscan si los necesitan”.

“El año pasado en el programa Los científicos vuelven a la escuela, de la Alcaldía de Medellín, tuve una buena experiencia. Los investigadores visitamos colegios y les contamos a los estudiantes en un lenguaje claro sobre nuestro quehacer y hubo una respuesta espectacular. Me sentí más gratificado con eso que con asistir a un congreso internacional. Fue un excelente ejemplo de cómo llegarle a la sociedad”, relata el profesor.

El docente aclara que los investigadores prefieren publicar en revistas especializadas e internacionales porque son de mayor calidad, las lee más de gente del medio científico –así deban escribir en inglés–, tienen estándares altos y llegan a organizaciones y entidades que apoyan la investigación; “en el caso contrario: publicar en medios tradicionales no trae beneficios científicos”.

Al hablar de difusión de la ciencia, retrocede en el tiempo y recuerda un programa de televisión realizado por Colciencias-Icfes, espacio en el que durante cinco minutos mostraban los adelantos en investigación en el país. “Era un programa con un contenido excelente y una programación espectacular, pero como todo lo bueno de este país, ¡se acabó!”, dice el profesor.

{* title=La investigación compensada}
La investigación compensada
Hace seis años el grupo Química Orgánica de Productos Naturales comenzó un proyecto de investigación sobre antiparasitarios que comprometió a siete grupos de investigación y tres universidades nacionales. Cada grupo trabajaba con autonomía, y los resultados obtenidos fueron superiores a los planeados en cuanto a la formación de doctores y magíster, publicación de artículos, presentación de resultados en eventos y además de todo eso “encontramos algunas moléculas con un alto potencial contra leishmania y malaria –ahora tenemos unas contra virus, el sida específicamente, y contra tuberculosis–. No obstante el profesor se queja de una forma sarcástica y burlesca y comenta: “Fue un buen proyecto pero cuando tratamos de pasar a una segunda fase para confirmar los resultados y obtener más moléculas para ver cómo funcionaba en animales, los proyectos no fueron financiados porque no eran importantes o prioritarios, a pesar de haber arrojado resultados excelentes”.

Otro proyecto –que considera un proyecto de vida– lleva 20 años, y en él buscan antibióticos del banano contra la sigatoka negra tiene el guiño de una empresa extranjera. Explica el profesor que “Después de explotar bioquímica, síntesis, actividad, estructura y biosíntesis vemos qué uso puede tener ese conocimiento”. Y otro proyecto representativo es la búsqueda de antivirales, en el que han encontrado provirales, “o sea sustancias que podían acabar con el virus pero que paradójicamente lo reactivan”.

Luis Fernando Echeverri tiene el título de doctor en Química de la Universidad de Tenerife, en España. Su experiencia científica le ha permitido ser miembro de diversas asociaciones y comités y asesor de proyectos. Entre éstos se pueden nombrar su membresía en la Academia de Ciencias Físicas y Exactas y Naturales de Colombia, de la American Chemical Society, del Comité de Selección del Premio Nacional a la Excelencia Científica, entre otros; además de ser evaluador y asesor de proyectos de investigación y de artículos científicos en universidades nacionales como la de Córdoba, Nacional de Colombia, Pontificia Bolivariana, Industrial de Santander, e internacionales como la de la República, en Uruguay; y Mayor de San Andrés, de Bolivia.

El investigador Echeverri López también cuenta entre sus logros con varios reconocimientos importantes en el campo científico como el Premio Nacional de Ciencias Alejandro Ángel Escobar, en 1991; dos veces ha obtenido el Premio de Química Farmacéutica (en 1991 y 2006), el Premio Investigación Universidad de Antioquia, en 1991; y el de Investigador de Excelencia en 1997, concedido por la Asociación Colombiana para el Avance de la Ciencia –ACAC–.

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La investigación: una carrera
Advierte el profesor Luís Fernando que en 10 años no le ve un cambio drástico a las políticas de investigación en el país; lo que significa “convertir la investigación en una carrera y no hacer investigación a la carrera. Que los investigadores se dediquen a la investigación y a la docencia de alto nivel, y no a procesos administrativos. Que no haya tantos trámites ni salir a conseguir fondos con un ‘sombrerito’. Además la infraestructura administrativa todavía no está acorde con los procesos investigativos porque trabajamos todo el año y la universidad cierra compras en noviembre y abre en enero ¡eso no cabe en la política investigativa!”, expresa con inconformidad y recalca que “es muy descorazonador ver que lo que en Colombia se demora un año, en otros países tarda un mes, hay menos trámites, más disponibilidad y más voluntad política”.


Otro tema que lo inquieta es el divorcio grande entre el pregrado y los grupos de investigación. Declara que si se hace investigación de buen calibre se debe transmitir el conocimiento a los estudiantes de posgrado, posibles investigadores. “Hace 15 años atrás si uno les contaba a los estudiantes de pregrado lo que hacía o descubría en el laboratorio, encontraba una barrera muy grande pues no podía cambiar el pénsum de pregrado. Cuando uno investiga se entera de tantas cosas distintas que se plantea primero: ¿A quién le digo esto que acabo de leer o que acabo de hacer? y segundo ¿en qué espacio se lo digo? ¡De esos interrogantes surgen los posgrados en este país! porque había grupos de investigación que innovaban, generaban nuevos conocimientos y no tenían con quien interactuar. En conclusión, esto conlleva a una ruptura porque el pregrado va por un lado y la investigación por otro”.

Luis Fernando Echeverri confiesa “como investigador no he hecho todo lo que quería hacer ni quiero hacer todo lo que puedo. Me place ser de los que alguna vez comenzamos el proceso de hacer investigación en la Universidad de Antioquia y en el país, porque nos tocó montar una investigación firme, insertarla en los posgrados, publicar resultados nacional e internacionalmente, organizarnos en grupos interdisciplinarios, multidisciplinarios y multiestamentarios. Creo que ya queda poco tiempo disponible para insertar la ciencia dentro de la sociedad, pero esa es la tarea de los estudiantes que se han formado como investigadores con nosotros”. Y añade “los que empiezan a investigar tienen muchas oportunidades porque este es el siglo en el que la gente hace lo que quiere. Los jóvenes investigadores deben aprovechar a la gente bien posicionada científicamente para hacer investigación con calidad. Deben aprovechar las becas disponibles y los contactos en el exterior”.

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Cotidianidad de un investigador
Una jornada del profesor Luis Fernando Echeverri López es ajetreada y se debate entre investigación, docencia y su labor administrativa. En su oficina redacta artículos científicos, corrige trabajos, prepara y evalúa proyectos y asesora a sus estudiantes. Al terminar la tarde sale de su laboratorio oficina y en la noche en su casa se sumerge de nuevo en el computador. Eso sí, los fines de semana, desde los viernes en la tarde, se relaja, comparte con sus amigos y se dedica a otras actividades para salir del agobio laboral; pero los domingos se levanta temprano a trabajar un rato. “Lo que pasa es que con los computadores portátiles el trabajo está ahí y se convierte en una manía”.

Comparte su vida con su esposa –quien también es química farmacéutica–, sus dos hijos, y con sus amigos del entorno laboral. Constantemente viaja al exterior y se mofa de las creencias populares de que hacer investigación “es fácil, barato, es una manera de evitar dar clase, se ganan sueldos exorbitantes, y que se vive de paseo y echando cuento”; y expresa que es gratificante hacer investigación pero que “se sacrifica el tiempo en familia y se genera mucha tensión; pero así y todo lo que reniego, es una excelente actividad”.

Como persona, considera que los demás definen su forma de ser; sin embargo, a veces hace auto exámenes de conciencia, y revela “uno debe ser muy rudo consigo mismo para creerse el cuento, si uno es autocompasivo y autocomplaciente se oculta las fallas y las mentiras y eso no puede ser así. Uno debe ser el jurado más descarnado de su propio actuar; y es que a veces se tienen conductas atípicas por la presión y la responsabilidad laboral e investigativa”, expresa con sinceridad.

Su mensaje para los investigadores del país es persistir y resistir. Explica que “la investigación se define como un proceso que tiene 15 por ciento de saber, cinco por ciento de suerte y 80 por ciento de sudor. Les recomiendo saber hacerse las preguntas correctas en el tiempo correcto, deben saber cuándo dar el giro para lograr un objetivo, y saber encontrar y plantearse nuevos objetivos y nunca resignarse”.

El profesor Fernando Echeverri es una persona que sueña con cambiar el sistema educativo en todo el sentido de la palabra y cree que por suerte los colombianos tienen muchísimos problemas en campos como agricultura, política, ciencia, y en lo social, “y en ese sentido hay mucho trabajo por hacer. Este es un momento cumbre para formar estudiantes y que así se haga de la investigación un modo de vida y no una fuente de empleo”.