Científicos en el área de Ciencias de la Salud

María Mercedes Bravo Hernández

Publicado el:: 11-09-2007

Con mirada tranquila, sonrisa afable, tono cortés y sentada en su escritorio del Laboratorio de Inmunología del Instituto Nacional de Cancerología, María Mercedes Bravo le cuenta a Universia, lo que ha sido su vida en torno a la investigación del cáncer gástrico y de cuello uterino en Colombia.

María Mercedes Bravo Hernández
Perfil elaborado en agosto de 2007

Microbióloga de profesión y Magister Sciences en Microbiología de la Universidad de los Andes, afirma que desde su niñez su vocación fue siempre la investigación; su interés desde temprana edad era investigar, sin embargo, nunca se imaginó que lo haría en cáncer. En esa época pensaba “que iba a investigar sobre nuevas formas de energía y decía: hay que reemplazar el petróleo porque se va a acabar”, comenta.

Su gusto por la investigación es innato, al parecer nació con ella, pues no lo heredó de sus padres, es hija de un ingeniero y una odontóloga, además, es la única investigadora de una familia de seis hermanos y nueve sobrinos.

La inmunología fue en el pregrado su asignatura predilecta, el año rural de servicio social que debía cumplir, para graduarse, lo realizó en un laboratorio de investigaciones veterinarias en el área de inmunología, línea en la que comenzó a afianzarse desde su vinculación en 1983 como profesional universitario en el Laboratorio de Inmunología del Instituto Nacional de Cancerología, en donde por más de dos décadas ha estado dedicada a estudiar las infecciones, los virus, los factores de riesgo y las variables responsables de que el cáncer gástrico y de cuello uterino se presenten en los colombianos. El primero es el cáncer causante de la mayor mortalidad en Colombia y el segundo es el de mayor incidencia en las mujeres en el país.

En la actualidad, la doctora Bravo dirige el Grupo de Investigación en Biología del Cáncer, uno de los más reconocidos en Colombia en este tema, categorizado por Colciencias en su máximo escalafón para grupos investigadores: la categoría A. Grupo que como ella misma manifiesta heredó del doctor Oscar Orozco, quien fue su fundador, el encargado de consolidarlo y quien murió en el año 2001.

Este grupo ha sido ganador en dos ocasiones del Premio Nacional de Cancerología, que otorga la Academia Nacional de Medicina, "Cáncer 2002" y "Cáncer 95", por los trabajos “DNA de HPV y anticuerpos hacia la proteína E7 como factores de pronóstico en mujeres con cáncer de cérviz sometidas a radioterapia” y “Estudio de la Respuesta Inmune Anti-Proteína E7 del Virus del Papiloma Humano Tipo 16 en pacientes con Carcinoma de Cervix”, respectivamente.

{* title=Su segundo hogar}
Su segundo hogar
El Laboratorio de Inmunología del Instituto Nacional de Cancerología ha sido para María Mercedes, su casa número dos pues ha trabajado durante 24 años allí, ausentándose por breves períodos cuando ha salido fuera del país a realizar sus pasantías.

“Yo llegué a trabajar acá y en realidad aquí no había nada con qué hacer, eran bastante precarias las condiciones del laboratorio, habían muy poquitas cosas, entonces, empezamos a trabajar con el doctor Orozco, a escribir proyectos, a buscar financiación”, recuerda. Hoy, ese grupo de tres personas, que eran en 1983, es un grupo que posee cinco investigadores asociados y un buen número de estudiantes de maestría que pasan por allí para formarse como investigadores, un total entre doce y quince personas.

Sin duda, los inicios del grupo fueron difíciles, “al principio yo trabajaba en el laboratorio del doctor Manuel Elkin Patarroyo, él es la persona más desinteresada que hay, nos prestaba todo, los reactivos, los equipos, nos apoyó mucho en esos primeros años, donde prácticamente el Instituto no tenía nada”, señala.

De ese periodo, cuenta con nostalgia que “a pesar de lo duro que trabajamos no había la cultura de publicar, entonces, de esos primeros años casi no hay nada publicado, presentábamos algo en congresos pero nada más”.

Ahora todo es diferente, el grupo se ha fortalecido con el transcurso del tiempo y cuenta, en el momento, con recursos económicos, físicos y de infraestructura que le permiten ser un semillero para la formación de investigadores en cáncer. “Mi preocupación desde que coordino el grupo es que publiquemos lo que hacemos y aportar al país en conocimiento; además una de las cosas más gratificantes, para mí, es formar personas que se van a dedicar a investigar en cáncer”, declara.

{* title=Familia vs. Profesión}
Familia vs. Profesión
Casada con el único amor de su vida, el ingeniero civil, Juan David Escobar, a quien conoció a sus dieciséis años y con quien tiene dos hijas: Alejandra y Juanita, la doctora. Bravo ha logrado combinar la difícil tarea de investigar con su rol de esposa y madre. Así, de esta manera, su familia y su profesión nunca han estado enfrentadas.

“Siempre he sentido el apoyo de mi esposo, cuando he tenido que salir de viaje a realizar pasantías o cursos Él nunca me ha dicho que no me vaya, por el contrario, ha sido muy comprensivo” asegura. Y es que durante sus 20 años de matrimonio, María Mercedes, ha sabido distinguir los tiempos que son del trabajo y de la familia.

Desistió, por ejemplo, de la idea de estudiar un doctorado por criar y ver crecer a sus hijas, ya que, la familia para ella es lo primero. Esfuerzo que ha sido recompensado, especialmente, por la gran admiración que sienten sus hijas por su labor investigativa, aunque ninguna de las dos haya sentido interés para desarrollar su vida profesional en las ciencias básicas pues se inclinan por las ciencias humanas. “Ellas se sienten muy orgullosas de la carrera de la mamá, de que sea científica, eso para ellas es algo especial”, expresa.

Sus prioridades siempre han estado claras. Nunca lleva trabajo para su casa, ya que no es una costumbre para ella. “Quiero muchísimo mi trabajo, le dedico todo mi esfuerzo pero nunca he sacrificado el tiempo de estar con mi esposo y mis hijas por el trabajo, siempre he llevado las dos cosas y pienso que en ambas me ha ido bien; mi vida familiar y personal es la prioridad, no descuido mi trabajo pero mi familia es lo más importante que tengo”, explica.

Pero la doctora Bravo no solo reparte su tiempo con su esposo e hijas, sus padres quienes están celebrando sus bodas de oro, sus cinco hermanos y sus nueve sobrinos también tienen espacio en la vida de la investigadora; tanto, que hace dos años, en vacaciones, estuvieron 18 personas de la familia Bravo Hernández recorriendo Estados Unidos por un mes y “sin una sola pelea”, expresa. “Tengo una familia increíble, muy numerosa y muy unida, todos nos entendemos súper bien, nos vemos muchísimo, celebramos los cumpleaños y en las fechas especiales estamos juntos,” agrega.

{* title=Mujer de carácter}
Mujer de carácter
A sus 46 años, María Mercedes Bravo se define como una mujer sincera, directa y clara con sus sentimientos, que no esconde lo que siente y que en ocasiones, por ello, es juzgada como dura y cruda. “Para mí la sinceridad está ante todo y esa sinceridad me ha traído problemas pero prefiero los problemas a no decir las cosas porque no decir lo que pienso y siento me enferma”, asevera.

Sin embargo, esta percepción contrasta con la actitud benévola que en ocasiones asume frente a los estudiantes investigadores del grupo. “A mí no me gusta imponer las cosas, ni demostrar poder por el cargo que tengo, nunca ha sido mi estilo; mi método es persuadir a las personas porque a largo plazo esto es más eficaz, convencerlas del camino por donde deben ir”, dice.

La seriedad, según ella, es la característica que mejor la define. Nunca tuvo mejores amigas aunque dice que tiene personas muy queridas que la acompañan en su lugar de trabajo, sin embargo, sostiene que se concentra mucho en su familia y no posee grandes amistades.

Por problemas de salud en su columna, su tiempo libre lo dedica a hacer ejercicio. “Todos los sábados y domingos tempranito, nado hora y media. Me ha fascinado la natación, ya llevo tres años nadando los fines de semana y estoy contenta”, exclama. Isabel Allende y Ángela Becerra se encuentran entre sus autoras favoritas, la literatura latinoamericana y contemporánea son sus predilectas, le gusta leer pero piensa que cuando llegue su jubilación tendrá mucho tiempo para hacerlo, tiempo que por ahora hace falta pues las largas jornadas diarias de trabajo en las que debe revisar tesis, analizar resultados y todas las actividades ligadas a la investigación la dejan exhausta para leer todo lo que le gustaría. También le gusta el cine aunque no se considera cinéfila.

Admiradora de la lealtad, sencilla, responsable, comprometida, equilibrada como la balanza del signo libra bajo el cual nació y dedicada en todo lo que hace, María Mercedes tiene a su cargo una de las misiones más exigentes del Instituto Nacional de Cancerología, caracterizar los agentes infecciosos asociados al cáncer y así apuntarle al control de esta enfermedad en el país, la cual tiene cada día una mayor incidencia en la población colombiana.