Científicos en el área de Ciencias de la Salud

Nubia Muñoz Calero

Publicado el:: 02-12-2006

La preocupación sobre el nexo entre el cáncer y los agentes infecciosos que producen esta enfermedad son para la epidemióloga vallecaucana Nubia Muñoz Calero una obsesión desde sus inicios en la Medicina en los años 60. Ella es pionera en las investigaciones del virus del papiloma humano y el cáncer de cuello uterino.

Nubia Muñoz Calero
Perfil elaborado en octubre de 2006

Graduada de la Facultad de Medicina de la Universidad del Valle en 1964, donde se distinguió por ser una estudiante sobresaliente y sobre todo por su interés y motivación hacia la investigación en cáncer, Nubia Muñoz Calero siguió su carrera por este camino al que llegó por su gran mentor, el patólogo y docente e investigador, Pelayo Correa.

“Cuando era estudiante de Medicina el profesor Pelayo Correa empezó el primer registro de cáncer en Cali y yo participé como estudiante en las encuestas y las primeras etapas del registro. Desde ese momento supe que quería ser epidemióloga y dedicarme de lleno a esta especialidad”.

Durante su formación realizó un importante trabajo de investigación sobre la comparación del poder cancerígeno del tabaco negro, el más utilizado por los fumadores colombianos en ese momento, y el tabaco rubio importado. Esta investigación publicada en 1968 fue el inicio de su valiosa trayectoria como investigadora en la epidemiología del cáncer.

“Después de estudiar Medicina en la Universidad del Valle viajé a Estados Unidos donde trabajé por tres años en el National Cancer Institute en Bethesda, sede de los Institutos Nacionales de Salud de ese país. Realicé una maestría en Salud Pública con énfasis en Epidemiología y Virología del Cáncer en la Escuela de Salud Pública de la Universidad Johns Hopkins en Baltimore, luego me fui a Lyon, Francia, para seguir mi entrenamiento en la Agencia Internacional para Investigación en Cáncer (IARC) la cual pertenece a la Organización Mundial de la Salud”, dice orgullosa y sonriente.

En la IARC, la doctora Nubia permaneció durante 30 años, realizando una destacada carrera como investigadora y profesional y siendo promovida sucesivamente a cargos directivos, entre ellos, Jefe de la Unidad de Estudios de Campo e Intervenciones. Ha sido la única investigadora latinoamericana que ha alcanzado este rango en la agencia.

Recuerda que dentro de sus planes estaba vivir un tiempo corto en Francia: “Iba por un año para seguir con mi entrenamiento como epidemióloga, pero dure 30 y me jubilé hace seis”. Hoy está dedicada a dar conferencias por el mundo entero.


{* title=La fortuna de la investigación}
La fortuna de la investigación
A lo largo de su carrera en la que sigue muy activa, la doctora Muñoz Calero ha realizado investigación epidemiológica en casi todos los tipos de cánceres, sobre todo los relacionados con el cáncer de estómago y papel del helicobacter pylori, el cáncer del cuello uterino, cavidad oral y del esófago con el virus del papiloma humano y el cáncer de hígado y los virus de la hepatitis B y C.

“Tuve la fortuna de escoger en qué programas quería trabajar. Escogí los cánceres más importantes para los países pobres. Primero empecé con cáncer de estomago y luego con cáncer de cuello uterino, en el que llevo trabajando los últimos 25 años. La idea era trabajar en función de los países en vía de desarrollo, como Colombia y creo que lo conseguí”, explica

Durante su estadía en la agencia internacional dirigió varias investigaciones en más de 30 países. Su interés por descubrir las causas del cáncer empezaron a motivarlas aún más, hasta que pronto se involucró en la docencia. Dice que formar y capacitar a otras personas en estas arduas tareas de la investigación es una de sus pasiones más terrenales y más aún si lo hace en Colombia.

Con acento francés y valluno dice: “Siempre he estado haciendo cosas en Colombia. Los primeros estudios empezaron en Cali y Bogotá en el año 84 con otros colegas colombianos. Ver a tanta gente interesada en la investigación y ver como quieren entrenarse para convertirse en los mejores investigadores me hizo muy feliz. De manera que una parte importante de mi labor no sólo ha sido hacer investigación, sino entrenar y formar colegas para que puedan seguir con aportando a la ciencia en Colombia y en América Latina”.



{* title=El virus del papiloma humano}
El virus del papiloma humano
Una de sus actividades más recientes ha sido la supervisión de ensayos clínicos de una vacuna contra el virus del papiloma humano, para demostrar su eficacia en la prevención del cáncer del cuello uterino, el más frecuente en el ámbito mundial entre las mujeres.

Según explica la investigadora, “lo que hice fue tratar de demostrar que el virus del papiloma humano era la causa principal y necesaria del cáncer de cuello uterino y esto revolucionó el campo de la prevención, porque es la primera vez que se demuestra que una causa es necesaria”. Llegó a la conclusión de que los agentes infecciosos son la causa número uno de cáncer en los países en vía de desarrollo y, por consiguiente, si son agentes infecciosos es posible que se puedan prevenir a través de una vacuna.

Justamente esta vacuna que ya cuenta con la aprobación de uno de los organismos más importantes en materia de medicamentos del mundo, ayudaría a prevenir el 70 por ciento de los cánceres genitales que son causados por el papiloma humano, recordando que este tipo de cáncer es la segunda causa de mortalidad en mujeres en Latinoamérica.

Precisamente, la doctora Muñoz invitó a los directivos de Laboratorios Merck a Colombia para que conocieran de cerca los trabajos que se están haciendo en el país. Les mostró los adelantos del Instituto Nacional de Cancerología, y gracias a esta gestión Colombia participa en el proceso de evaluación de la vacuna dentro de los 33 países que están en ensayos, al lado de Brasil, Perú, México y Costa Rica, entre otros y en el cual participan 29 mil mujeres en todo el mundo.

{* title=Recogiendo los frutos}
Recogiendo los frutos
Dentro de tanto reconocimiento, la investigadora Muñoz destaca haber sido nombrada como ‘Científica Emérita’ del Instituto Nacional de Cancerología en Bogotá, de la Universidad del Valle y Miembro Honorario de la Academia Nacional de Medicina de Colombia. Al mismo tiempo está feliz por su reciente designación como Epidemióloga Distinguida por tres sociedades de Epidemiología de USA y Canadá y por haber ganado el premio de Ciencias de la Fundación Alejandro Ángel Escoboar. Además es miembro de Johns Hopkins Society of Scholars de la Escuela de Salud Pública de la Universidad Johns Hopkins en Estados Unidos, membresía muy restringida a los científicos más sobresalientes y cuyo número no es mayor de 340. Ella es la primera colombiana en recibir esta distinción.

A pesar de estar jubilada viaja constantemente entre Francia y Colombia, sus dos países de residencia. “Mi esposo es francés y decidimos estar en los dos países. He parado un poco mi ritmo de vida y estoy también dedicada al turismo, la cocina, la lectura, la música, el cine, el teatro y a descansar”, comenta con un poco de picardía, ya que es un decir en la vida tan agitada de esta reconocida científica.

En sus ratos libres es una prolífica autora. Ha publicado más de 350 artículos en las principales revistas biomédicas del mundo científico, libros y un sinnúmero de presentaciones en congresos, simposios y otros eventos de talla mundial. No en vano pertenece a siete comités editoriales de siete revistas médicas internacionales y a varias sociedades médicas del mundo.

En la actualidad es considerada, en la comunidad científica, como una líder mundial en el tema del papiloma humano. También una excelente ama de casa y sobre todo un gran patriota, ya que ha mantenido vínculos estrechos con Colombia, especialmente con el Instituto Nacional de Cancerología de Bogotá y con otras instituciones para trabajar en el tema del cáncer. “A pesar de estar lejos, siento que he hecho más por América Latina y por Colombia que estando aquí”.