Científicos colombianos en el área de Ciencias Sociales y Humanas

Magdalena León

Publicado el:: 17-12-2003

Magdalena León fue de las primeras investigadoras que en la década del 70 hicieron visible a la mujer en un país en el que ésta no era reconocida como actor social. Uno de los mayores aportes de la académica activista del feminismo ha sido llevar los estudios de género al mundo rural.

Magdalena León
Perfil elaborado en noviembre de 2003

De lo urbano a lo rural, de Colombia a 12 países de Latinoamérica y el Caribe, de allí a España y de la Península Ibérica a los Países Bajos, Magdalena León ha recorrido prácticamente todo el mundo tratando de analizar desde una óptica sociológica las realidades a las que se ven expuestas las mujeres.
 
Como investigadora se ha acercado a la situación de las campesinas, las madres cabeza de familia, las líderes sociales, las políticas y las empleadas domésticas; como catedrática se ha enfrentado a auditorios ávidos de conocimiento en Perú, Bolivia, Ecuador, México y República Dominicana; y como feminista, a través del Movimiento de Mujeres de América Latina, ha establecido estrechas relaciones intelectuales con pares de Madrid, País Vasco, Barcelona, Alemania, Inglaterra y Estados Unidos.

La docente -pensionada de la Universidad Nacional desde hace tres años- es considerada por sus colegas como pionera en el mundo académico por su contribución al conocimiento y a la transformación de las condiciones de las mujeres colombianas del siglo XX, y como "una de las pocas investigadoras y científicas que logran descollar en los ámbitos nacional e internacional", en opinión de la socióloga Lya Yaneth Fuentes.

Así lo demuestra el Premio Bryce Wood Book Award, que la Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA) le otorgó el 28 de marzo de 2003 por la versión en inglés del libro Género, propiedad y empoderamiento: tierra, Estado y mercado en América Latina, que escribió con la economista estadounidense Carmen Diana Deere.

Ese galardón acompaña en el estudio de su casa "campestre" de Usaquén al Premio Nacional al Mérito Científico 2000, en la categoría de Investigador de Excelencia, que le concedió la Asociación Colombiana para el Avance de la Ciencia (ACAC), y a la Medalla al Mérito, que le dio la Universidad Nacional en 1999 por su labor docente.

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Sociología de la exclusión

En 1958, una época en la que las mujeres no tenían mucha cabida en el mundo académico, Magdalena León decidió salir de su natal Santander e ingresar a la Universidad Nacional para estudiar Economía. Pero ese propósito no duraría mucho, pues seducida por el discurso de Orlando Fals Borda y Camilo Torres, creadores de la Facultad de Sociología, permanecería cuatro agitados años como estudiante de ese programa.

Con dichos investigadores y Virginia Gutiérrez de Pineda (una de las pioneras de los estudios de género en el país) como docentes, León y sus compañeros lograron pasar de la sociología retórica a una disciplina basada en un trabajo de campo que los empaparía de realidad nacional. 

Apasionada por la investigación se marcharía en 1963 a Estados Unidos para adelantar sus estudios de maestría en la Universidad de Washington, con una beca de la Fundación Rockefeller, y volvería al país del norte años después para tomar algunos cursos en la Universidad de Wisconsin, mientras acompañaba a su esposo Francisco Leal durante el doctorado en la misma institución.

La primera vez que el feminismo tocó a su puerta como tema académico fue en 1974, cuando al regresar al país se vinculó a la Asociación Colombiana para el Estudio de la Población (ACEP). En dicho lugar adelantó el proyecto La participación de la mujer en los procesos de desarrollo económico y social en Colombia.
Aquel sería el origen de una extensa producción, compuesta por análisis como La mujer y el desarrollo en Colombia, realizado en 1977; Debate sobre la mujer en América Latina y el Caribe, de 1982; y Mujeres y participación política. Avances y desafíos en América Latina, de 1994.

Todos sus trabajos surgieron por el interés de perderle el miedo a esa otra Colombia de la exclusión y la diferencia, que empezó a conocer desde la Universidad, cuando con Camilo Torres hacía salidas de campo a los barrios pobres de Bogotá.

"Es imposible que entienda la investigación social sin el contacto con la realidad", por eso en el estudio Mujer y capitalismo agrario, desarrollado hacia 1980, se internó en cuatro zonas del país para vivir con las campesinas y saber qué estaba sucediendo con ellas en el mercado de productos. "Fue una hermosa época de morral y tenis, en la que recorrimos el país cuando todavía se podía".

Acciones para transformar las condiciones sociolaborales del servicio doméstico en Colombia le permitió en 1981 acercarse a la realidad de las "empleadas", para descubrir que sus derechos eran impunemente vulnerados por la sociedad. Una razón de peso para emprender un proceso de Investigación Acción Participativa (IAP), mediante el cual se le enseñó a estas trabajadoras a reivindicar lo que la ley establecía en su beneficio, en Bogotá y en las cinco ciudades más grandes del país. El principal logro de ese proceso fue la reforma de la ley de salud, ya que no las protegía.

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Feminismo académico


Con la certeza de conocer cuanto se ha escrito en su campo, Magdalena León considera que los investigadores sociales actualmente se enfrentan a varios retos, entre ellos lograr la institucionalización de los estudios de género, "no solo en lo administrativo, sino en lo que se refiere al apoyo financiero y de recursos humanos por parte de la Academia y el Estado".

La interdisciplinariedad, "que implica la discusión y no el trabajo mecánico entre las distintas profesiones"; el empleo correcto de metodologías cualitativas como las historias de vida, "que no se queden en lo empírico", y el uso de lo cuantitativo sofisticado para superar el porcentaje, son otros desafíos presentes. Pero quizás el más importante a su parecer es lograr un conocimiento crítico frente a la pobreza, exclusión estructural y complejidad profunda de Latinoamérica.
  
A pesar de que en su opinión el movimiento feminista presenta actualmente un reflujo, pues se añoran las décadas del 70 y el 80, en las que tuvo su auge, la docente señala que pertenece al grupo de optimistas del proceso actual, pues "hay muchos sectores de la sociedad interesados en el tema -está presente en la mayoría de las agendas públicas- y se han logrado importantes reivindicaciones de género como la Ley de cuotas".

Sus dos últimas producciones apuntan en cierta medida a profundizar ese análisis desde los estudios comparados. Género, propiedad y empoderamiento: tierra, Estado y mercado en América Latina, que le valió el premio LASA, fue una investigación realizada en 12 países durante cinco años.

Esta implicó la recolección de los aportes bibliográficos que se han hecho sobre el tema, pero que, sin embargo, no circulan en las bibliotecas o en la internet, y una serie de seminarios y talleres complementarios con los líderes de las organizaciones sociales rurales, funcionarios del Estado, académicos y representantes de agencias internacionales como la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

El resultado se publicó finalmente en el año 2000.

Por otra parte, la investigación sobre acción afirmativa, que coordina actualmente, se refiere a las medidas especiales adoptadas por los Estados de Colombia y Perú en beneficio de grupos o individuos en situación de desventaja. Dichas iniciativas permitirán recortar la brecha que existe entre la sociedad y colectivos como las mujeres, los indígenas, las negritudes o la tercera edad. 

Luego de 40 años de labores, la docente que ayudó a crear la Escuela de Estudios de Género de la Universidad Nacional y la Red Mujer y Participación Política, dedica el tiempo libre a disfrutar de su hogar, del jardín, de las caminatas y de las reuniones que le interesan, muchas de ellas las que la mantienen como una integrante activa del Movimiento de Mujeres de Colombia.