Científicos colombianos en el área de Ciencias Sociales y Humanas

Mauricio Archila Neira

Publicado el:: 17-12-2004

Las dinámicas de los movimientos de protesta en Colombia son, para Mauricio Archila Neira, indicadores de los problemas de la sociedad colombiana. Desde hace unas décadas los análisis de este historiador y docente de la Universidad Nacional se han convertido en piezas fundamentales para comprender la compleja realidad política del país.

Mauricio Archila Neira
Perfil elaborado en noviembre de 2004

El 10 de noviembre de 1989 Mauricio Archila Neira vio por televisión la caída del muro de Berlín. Estaba en la Universidad del Estado de Nueva York en Stony Brook escribiendo su tesis doctoral. Este acontecimiento, que marcó el fin de la Guerra Fría, representó para él un profundo y nostálgico cuestionamiento a sus antiguos ideales de izquierda.

No era la primera vez que visitaba los Estados Unidos. Entre 1981 y 1984 se dedicó de manera monacal a completar el currículo del doctorado en historia, gracias al apoyo de una beca Fulbright y una comisión de estudios de la Universidad Nacional de Colombia. Posteriormente, retornó a Bogotá para ocupar su cátedra en esta institución, hasta que regresó a Norteamérica para escribir el voluminoso trabajo The Construction of the Working Class Identity in Colombia 1910-1945, el cual sustentaría en 1991 (traducido y publicado posteriormente como Cultura e identidad obrera: Colombia, 1910-1945).

Este y otros de sus trabajos se convirtieron en referentes indispensables para comprender las causas y desarrollos de las problemáticas obreras y luchas sociales de nuestro país. Para Archila, existe un estrecho vínculo entre sus investigaciones historiográficas, su vida y sus ideales con todos los cambios ideológicos que se han dado, "siempre hay elementos autobiográficos o generacionales presentes".

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De la militancia a la distancia crítica

Desde sus días de estudiante con los jesuitas en el Seminario Menor de Zipaquirá, la historia lo cautivó. Cuando era un niño, las vivas narraciones de las batallas y los acontecimientos de la Antigüedad lo llevaron a imaginar cómo eran las sociedades y las cosas antes. Más adelante, cuando cursó el bachillerato y leyó la obra de Indalecio Liévano Aguirre, el enfoque analítico le interesó porque dilucidaba las causas y las consecuencias de los hechos históricos. "Al contrario de muchas personas a las que no les gustaba la materia porque había que memorizar algunas fechas, siempre tuve otra imagen quizá debido a que conté con buenos profesores", señala.

Otra motivación, de índole política, lo impulsó a seguir el camino de los estudios histórico-sociales. "La militancia de izquierda de base, nunca como dirigente o desde algún lugar destacado, me hizo cuestionar asuntos del país a los que me interesaba dar sentido", cuenta este bogotano nacido en 1951.

Esa vocación se reforzó cuando ingresó a estudiar Filosofía y Letras en la Universidad Javeriana, donde se especializó en Historia. Luego se afianzó aún más cuando realizó una maestría en economía y recursos humanos, también en la Javeriana. Allí el énfasis en sociología y las enseñanzas e intercambio de ideas con maestros como Guillermo Hoyos, Hernando Gómez Buendía, Álvaro Reyes, Carlos Vasco y Carlo Federici Casa, entre otros académicos, fueron fundamentales para "disciplinar la mente", como él mismo dice.

Paralelamente, era el monitor de un grupo que se reunía a discutir semanalmente un capítulo de El capital y era auxiliar de investigación en el Cinep (Centro de Investigación y Educación Popular), al cual sigue vinculado. La intensa agitación política que se vivía en aquellos años, condujo a Archila a la militancia "fuerte" en las líneas de la izquierda.

"Ese hecho marcó mucho el tipo de cuestionamientos que me formulé. Comencé por una historia de la clase obrera, respondiendo a la idea marxista de que ésta es la vanguardia de la revolución. Me pregunté qué había pasado en Colombia donde no ocurrió eso y me remonté a los años 10 y 20 a ver qué había ocurrido con las huelgas de las bananeras y de las petroleras. A partir de entonces, mi trayectoria investigativa se abrió al rastrear las desilusiones y transformaciones de esa clase, sin ser épico sino crítico. Luego salí del molde marxista ortodoxo de las clases sociales y entré al tema de los movimientos sociales, que es más amplio".

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Sectores que cuentan

La principal línea de investigación de Mauricio Archila es la historia de los movimientos de acción social colectiva en Colombia durante el siglo XX, tales como los sindicatos, los defensores de Derechos Humanos, las organizaciones de estudiantes, campesinos, mujeres, ambientalistas, indígenas, pedagogos, entre otras. De sus publicaciones sobre el tema, se destaca el libro Idas y venidas, vueltas y revueltas. Protestas sociales en Colombia, 1958-1990, por el que recibió en septiembre de 2004 el Premio Nacional en Ciencias Sociales y Humanas de la Fundación Alejandro Ángel Escobar. Con este trabajo había sido promocionado a la categoría Profesor Titular, la máxima del escalafón docente de la Universidad Nacional.

"He estudiado unos actores que, si bien no son los únicos, son fundamentales. Ellos no definen la trayectoria de la sociedad, porque ésta sigue en manos de elites políticas, económicas, empresariales e incluso de las organizaciones armadas. Se trata de grupos que luchan por conseguir visibilidad política; esa parte de la sociedad civil que es diferente de los gremios o de algunas ONG; son sectores de la sociedad que no aparecen pero que sí cuentan. Es otra Colombia cuyas dinámicas siguen siendo pertinentes para el estudio, partiendo de factores diferentes a la violencia que, por supuesto, también los afecta".

Para Archila, uno de los aportes más importantes de los actores sociales en el país es su influencia en la cultura y la identidad de muchos ciudadanos en sus prácticas cotidianas, ya que llevan a que se vinculen de manera voluntaria en grupos a veces heterogéneos pero con algún fin determinado. Los movimientos sociales "contribuyen a pluralizar la sociedad", así como "sensibilizan al conjunto de la población en asuntos no solo de penurias materiales sino también en dimensiones étnicas, ambientales y de género".

Al responder a la pregunta de por qué protestan públicamente algunos colombianos, señala que "más que el hambre física o la pobreza, lo que produce indignación es la percepción de una inequitativa distribución de bienes y servicios o de una autoridad injusta". De allí que, en su opinión, las luchas sociales constituyan un indicador de los problemas de nuestra sociedad. Penalizarlas o anularlas ahoga la democracia y debilita más al Estado porque le resta legitimidad. Por eso plantea que, "aunque la protesta no sea siempre justificada, oportuna y exitosa, sin duda es semilla de un futuro distinto para un país que tanto lo necesita". Según concluye, aporta a la construcción de sujetos que afrontan las injusticias del presente con memoria de su pasado y con proyección al futuro.

A estos trabajos, deben sumarse otros sobre teoría y métodos de la historia, que se vinculan directamente con su experiencia profesional. Así mismo, colabora en un proyecto sobre la historia de las disciplinas que componen la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional y tiene en mente escribir una historia de la izquierda en Colombia, "no desde el punto de vista programático o de partidos sino de su relación con los movimientos sociales y con la gente en general. Se trata de ver por qué se militaba, qué se le ofrecía a las personas, qué encuentros y desencuentros hubo; definitivamente es muy autobiográfico, un ajuste de cuentas con mi generación".

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Viajes al presente

"No creo que me consideren el mejor profesor del Departamento de Historia, pero he tenido una buena relación con mis estudiantes. Saben que soy exigente, preparo muy bien mis clases para aportarles en su formación y ponerlos a discutir y a cuestionar", comenta con modestia Archila, quien fue distinguido como profesor emérito de la Nacional en el 2002 y fue director del Departamento de Historia en dos oportunidades y de posgrados en una ocasión. Además, fue destacado en el 2004 con la mención a "Investigación Meritoria". "Creo que logro una relación armónica entre docencia e investigación", puntualiza.

Siempre saca tiempo de sus actividades académicas para hacer deporte a diario y pasar los fines de semana en su finca en las afueras de Bogotá, donde logra "desconectarse" del mundo por un rato. La mayor parte de sus días transcurre en su biblioteca, leyendo y escribiendo, fiel a la idea de que "cada reconstrucción histórica es un viaje de regreso al pasado con un tiquete de retorno al presente", al cual vuelve con la esperanza de que algún día se logren los escenarios de igualdad, justicia y equidad por los que luchó su generación.