Científicos en el área de Ingeniería, Arquitectura, Urbanismo y afines

Farid Chejne Janna

Publicado el:: 18-11-2007

El investigador Farid Chejne Janna es director del Grupo de Estudios en Energía y del Grupo Termodinámica Aplicada y Energías Alternativa-TAYEA de la Facultad de Minas de la Universidad Nacional, en Medellín. Los destacados alcances de su trabajo académico en el campo del uso racional de la energía y el desarrollo de nuevas tecnologías se deben a su dedicación, capacidad de riesgo y sencillez.

Farid Chejne Janna
Perfil elaborado en noviembre de 2007

En el segundo piso del edificio M3 de la Facultad de Minas de la Universidad Nacional –Sede Medellín– está la oficina del profesor Farid Chejne Janna, investigador de la institución que constantemente es consultado por sus alumnos para resolver inquietudes y dudas de trabajos y tesis de grado.

Farid Chejne Janna nació en Ayapel, Córdoba, y es el segundo de tres hijos de una pareja de libaneses llegados a la región en la década de 1950. Como si fuera una historia macondiana, en esa época el pueblo carecía de energía eléctrica y la gente se contentaba cuando la electricidad llegaba durante tres o cuatro horas. “En ese tiempo cuando estaba muy ´pelao´, en aquel pueblo olvidado, quise construir una pila química que vi en un libro que me regaló mi tío Rafael y nunca lo logré. Eso me marcó y desde esa época me preocupe por conocer las formas de generar nuevas fuentes de energía”, narra con un leve acento costeño.

Chejne Janna es ingeniero mecánico, egresado de la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB), y tiene título de Físico de la Universidad de Antioquia. Acerca de su segundo título anota: “Para mí la física es muy importante porque me generó una estructura mental para entender la fenomenología de los procesos”; y aclara en tono jocoso: “ahora al ver mi trayectoria profesional deduzco que no soy físico ni ingeniero mecánico, sino que me desempeño como ingeniero químico. Lo que aprendí de física en la Universidad de Antioquia significa lo que es mi vida en este momento: mi forma de ser, de ver la naturaleza y de interpretar fenómenos que no son propios de mi área de formación como la ingeniería química”.

La experiencia investigativa del doctor Farid Chejne comienza en un proyecto de la UPB denominado “Uso racional de la energía en la industria”, en el que los integrantes hicieron auditorías y conocieron los balances de masa y energía en la industria. Cuando terminó su Doctorado en Sistemas Energéticos en la Universidad Politécnica de Madrid, en España, en 1991, regresó a la UPB a conformar el grupo de investigación, y para ello utilizaron los recursos económicos de los trabajos de extensión que realizaba el grupo.

En la época del racionamiento de energía en Colombia (1992-1993) el grupo se ganó una licitación y el profesor Farid con su amigo el profesor Alan Hill –con quien consolidó el grupo- crearon los semilleros de estudiantes y empezaron a presentar proyectos de investigación a Colciencias, pero no abandonaron las consultorías porque eran la fuente de financiación del grupo. A través del trabajo consiguieron la aprobación de la maestría y el doctorado en Energía, programas que ayudaron a formar a sus integrantes y a consolidar aún más el campo de la investigación.

Así, abrieron un abanico de oportunidades y comenzaron a trabajar en temas como la eficiencia energética de la industria, la termoacústica, la gasificación del carbón y el modelamiento. Después de cimentar las bases del grupo de investigación en la UPB, el profesor Chejne Janna tuvo la oportunidad de trabajar a la Universidad Nacional (UN), donde “ya había unas políticas institucionales que formalizaban el proceso de investigación. Al llegar a la Facultad de Minas no tuve que conformar un grupo sino consolidar una línea de investigación en el tema de la energía, en el Grupo de Estudios en Energía (fundado en 1986), del que ahora estamos derivando un nuevo grupo con políticas de investigación más contundentes en la formación de investigadores”.

Para el profesor Chejne Janna, desde lo científico y lo humano, la llegada a la UN significó mucho porque tuvo una estabilización profesional. El Grupo de Estudios en Energía ha crecido e incrementado los proyectos y las consultorías. “Además en una universidad pública que es pluralista he aprendido a entender la realidad del país, y a no encerrarme en un cascarón donde no veo el horizonte”, admite el profesor.

Aunque el ingeniero Farid Chejne Janna empezó en el campo de la investigación en su grupo de la UPB, considera que desde el pregrado tuvo una influencia del profesor Enrique Posada, quien le enseñaba termodinámica; en esa época realizó una investigación sobre la termodinámica del animal y del ser humano. Así lo reseña: “Estudiar en la Universidad de Antioquia me generó la vocación de investigador, pues los profesores de física nos inculcaron el trabajo investigativo. Esta institución para mí fue muy importante porque me entusiasme en el programa de Física donde los grupos de investigación se consolidaban, y donde había docentes que iban y venían del extranjero para obtener sus títulos de posgrado.

El profesor Farid Chejne es director del Grupo de Estudios en Energía de la Facultad de Minas de la Universidad Nacional –Sede Medellín–, en el que trabaja la línea de “Termodinámica aplicada y energías alternativas”. Esa subdivisión se debe a que el grupo matriz tiene una temática muy genérica en líneas como Planeamiento, Mercados en energía, Mercado y comercialización de recursos energéticos y recursos hídricos; mientras que el de termodinámica aplicada estudiará las fuentes alternas de energía, el modelamiento y simulación de procesos para diseñar y optimizar nuevos comportamientos y el desarrollo de nuevas tecnologías, áreas de trabajo afines al énfasis de Chejne Janna, quien explica que “este nuevo grupo trabajará la línea de termodinámica avanzada donde se acoplan fenómenos y se dan simultáneamente fenómenos de transferencia de calor, materia y electricidad para el desarrollo de nuevas tecnologías, y la aplicación de la dinámica molecular para entender la adsorción”.

Farid Chejne Hanna es simpático y en su oficina atiende afablemente a los estudiantes y profesores que se acercan a preguntarle por trabajos, tesis de grado, o avances de los proyectos de investigación. Mientras habla de su trabajo mueve las manos y transmite en su rostro bonachon el orgullo por el desempeño que ha tenido en la Facultad de Minas, de la que incluso fue decano. Está rodeado de libros especializados y mantiene a la mano su cafetera para disfrutar constantemente del café árabe con sabor a cardamomo.

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Las claves del éxito
Frente a la definición del verbo investigar, el profesor Farid Chejne reflexiona y expresa: “La investigación es la búsqueda permanente del conocimiento. Es el deseo de saber y justamente el proceso de indagar. Investigar no es lanzar el cohete a la luna, investigar es tratar de entender las cosas simples, por ejemplo cómo puedo succionar la tinta de un frasco para llenar una pluma, saber si lo hago rápido o despacio”. Agrega que para investigar “se debe tener una mente inquieta, permanentemente crítica, dispuesta a interrogar y a no aceptar con ligereza lo que te rodea. Es tener los sentidos abiertos y percibir los cambios. Entender la diferenciación es tener una mente propicia para la investigación”.

A pesar de que los logros y éxitos académicos y profesionales en su hoja de vida son extensos –como la publicación de más de 80 artículos, seis libros y cinco capítulos de libro–, el profesor Farid Chejne se considera todavía “en pañales” por que no “he alcanzado el nivel que quiero y no sé si me alcanzará la vida para lograrlo”. Ahí es donde uno debe ser sencillo. Y es que en su curriculum se destaca que ha sido profesor visitante en instituciones extranjeras como el Instituto Costarricense de Electricidad, en Costa Rica; la Universidad Estatal de Oklahoma, Estados Unidos; la Universidad Politécnica de Madrid, en España; y la Universidad Libre de Bruselas, en Bélgica; además en Medellín ha sido docente de las universidades de Antioquia, Eafit y Pontificia Bolivariana.

De sus logros como investigador, opina que uno de los más importantes es la formación de estudiantes “porque he sido el que ha puesto el hombro para que muchos otros avancen – algunos más que uno–, además transmitir el descubrimiento de nuevos fenómenos y de innovación para que los estudiantes tengan una actitud creativa es muy satisfactorio”.

Sin embargo, hay tres experiencias investigativas y una de carácter aplicativo que reseña con orgullo. “La primera fue en Bruselas en el Instituto Internacional de Solvay dirigido por el Premio Nobel de Química Ilya Prigogine (fallecido) a quien admiraba. Allí aprendió sobre el análisis de inestabilidad aplicado a fenómenos físicos. En ese tiempo el profesor Chejne dirigía una tesis de maestría y tenía un problema de termoacústica. Al problema se le daba una explicación –que ganó un premio en Estados Unidos a la mejor investigación–: “Era la aparición de sonidos por medio de una fuente térmica, el cual fue analizado a partir de las ecuaciones de balance de materia momentum y energía. Nosotros pensamos que la aparición del sonido a partir de un gradiente de temperatura era una nueva estructura como las que proponía Prigogine y que podía aparecer a partir de una diferencia de temperatura crítica, que era cuando inestabilizaba el sistema; entonces con la ayuda de un estudiante en ese momento, Alejandro Rivera, analizamos la idea y efectivamente se dio la explicación a ese fenómeno termoacústico a partir de una inestabilidad. Definimos cuánta era la diferencia de temperatura crítica por un camino diferente. Ese es uno de los logros que más me enorgullecen”, rememora el ingeniero.

Para definir la experiencia de una manera más simple el profesor explica: “El fenómeno termoacústico se conoce desde la época de los faraones: las esfinges tenían unas cavidades en los ojos y cuando el sol entraba a cierta hora las calentaba y aumentaba la temperatura, esto producía una expansión del aire que lo obligaba a salir por el orificio de una trompeta, se comprimía y se expandía y generaba una onda de sonido. O inversamente, con un sonido se puede producir una diferencia de temperatura y se puede generar frío, como en el caso de los refrigeradores termoacústicos”.

La segunda experiencia exitosa de su carrera fue en otro proyecto sobre el Análisis de procesos mediante la termoeconomía, una teoría desarrollada por el español Antonio Valero. Exploró la necesidad de modificar la teoría y “nadie daba un peso por esa posibilidad, porque supuestamente no había necesidad”. La teoría relacionaba las irreversibilidades con las corrientes energía que entran y salen, pero Valero le daba prácticamente el mismo valor termoeconómico a una corriente utilizada en una turbina o en una bomba y el profesor Chejne demostró que eso no era así, y propuso una modificación a la teoría.

Una tercera experiencia de gran relevancia –y ha sido el caballito de batalla para futuras investigaciones–, se relaciona con el desarrollo de modelos matemáticos para predecir el comportamiento de fenómenos naturales, como la combustión de carbones en lecho fijo, la gasificación de carbón en lecho fluidizado, la adsorción y absorción en materiales poroso. La modelación fenomenológica hoy en día se ha convertido en una práctica común entre todos los que de alguna manera han tenido influencia del profesor Chejne.

El trabajo que el profesor y su grupo han desarrollado en el tema de uso racional de energía ha logrado que la industria pueda ahorrar energía y se vuelva más competitiva, además de ofrecer asesoría en la compra de equipos y diseños adecuados. En el desarrollo de tecnologías implementaron una nueva tecnología: el desarrolló un modelo matemático para la combustión y la gasificación del carbón en una ladrillera, artículo que ha sido muy referenciado en el ambiente académico.

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La vida es sencilla
No todo en la vida Farid Chejne Janna es academia, libros e investigación. Para escapar del trabajo le fascina sentarse a ver por televisión el béisbol de las grandes ligas. También aprovecha al máximo su tiempo libre para pasarlo con su esposa y con su hija Sara Chejne –a quien le inculcaría ser investigadora para que tenga una mente abierta–. Además le gusta departir con sus padres y sus hermanos y en ocasiones se reúne con sus amigos de vieja data.

Este ingeniero ha recibido más de diez premios, entre ellos Estimulo a Investigadores, por parte de Colciencias en 1996; Mejor Trabajo Científico 1998, del Centro de Ciencia y Tecnología de Antioquia (CTA); Mención de Honor en el XIX Congreso Nacional de Neurocirugía por parte de la Asociación Colombiana de Neurocirugía en el 2000; Director Tesis Meritoria y Desempeño Significativamente Superior, en la Universidad Nacional de Colombia en 2004. Sin importar estos reconocimientos el doctor Chejne Janna se define como una persona simple y sencilla “que siempre mira una estrella que quiere alcanzar, ¡por eso he asumido riesgos!”, afirma.

“Me defino como una persona alegre e incisiva: hago hasta lo imposible por conseguir lo que quiero, en el buen sentido de la palabra. Soy una persona con gran espíritu de superación, pues llegar hasta donde estoy no ha sido fácil, pero he tenido cosas que me han facilitado la vida. En el campo científico todo le que conseguido ha sido gracias a la dedicación porque ¡estoy permanentemente en la jugada!”. El profesor reflexiona y expresa: “dentro de la búsqueda del conocimiento existen muchas cosas sin comprensión y me son difíciles para descifrar”. Quisiera estar en una posición en la que pueda descifrar el encanto de la naturaleza, y en ese aspecto reitera que todavía se ve lejos. Pero asegura: “en mi campo de investigación voy en el camino para descubrir esos encantos”.

A sus alumnos y a los de todas las disciplinas profesionales les recomienda varias claves: “Deben ser dedicados, los genios existen pero lo normal es tomarse el tiempo y dedicarse a un proyecto. No se puede caminar por la vida con actitud irresponsable frente al trabajo o a las obligaciones. Hay que ordenar nuestras vidas. Los estudiantes deben asumir riesgos en la vida para tomar decisiones, así uno se equivoque y luego deba enmendar el error. Y deben tener capacidad crítica para construir y no para destruir. En Colombia se destruye para construir, en los países avanzados se construye sobre lo construido”.

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Valoración de los investigadores
En el tema de las energías alternativas, que lo marcó desde pequeño, advierte: “Siempre se dice que Colombia tiene muchas riquezas, pero nunca se aprovechan. Existe la posibilidad de generar energías alternativas como solar, geotérmica, eólica, biomasa, biocombustibles, mareomotriz (a partir de corrientes marinas); son opciones muy interesantes, pero son tecnologías muy sofisticadas con alto costo y muy difíciles de aprovechar porque son fuentes muy erráticas”.

“En este país no hay unos mecanismos más expeditos o una cierta flexibilidad para invertir los recursos económicos de un proyecto de investigación, eso se traduce en poca valoración y en poca confianza. El trabajo de investigador es una labor difícil y poco reconocida. Colombia está en pañales en ese aspecto, además las empresas también deben de valorar más la investigación.

“Caminar un milímetro en Colombia se hace con mucho esfuerzo, caminar un kilómetro en Estados Unidos o en Europa se hace más fácil, con menos trámites mayor disponibilidad de todo tipo de recursos y mayor valoración”, llama la atención el investigador Farid Chejne Janna.