Científicos colombianos en el área de Matemáticas y Ciencias Naturales

Alberto Quijano Vodniza

Publicado el:: 22-11-2006

De ascendencia yugoeslava y pastuso de nacimiento, Alberto Quijano Vodniza, hoy uno de nuestros astrónomos de talla internacional, desde muy niño inició su camino hacia las estrellas y su pasión por la astronomía.

Alberto Quijano Vodniza
Perfil elaborado en octubre de 2006

“Recuerdo con mucha nostalgia los paseos que hacia con mi mamá y mis tías cuando era pequeño, hacíamos caminatas en las noches tranquilas de Pasto con el objetivo de contar las estrellas, ese fue mi primer acercamiento con la astronomía. Además, mi abuelo era yugoslavo y marino. Cuando él vino, trajo consigo muchos mapas e instrumentos de medición, entre ellos un catalejo. Con ese catalejo yo observaba la luna, y me frustraba porque no podía ver con claridad los enigmáticos paisajes lunares. La ansiedad de analizar las cosas más profundamente siempre me ha acompañado durante toda la vida”.

Egresado de la Licenciatura de Matemáticas y Física de la Universidad de Nariño y becado por la Universidad de Puerto Rico, recinto Mayagüez, de donde se tituló como Master en Física Pura, Alberto Quijano Vodniza, ha dedicado su vida a la docencia y a la investigación astronómica. Actualmente es el decano de la Facultad de Ciencias Naturales y Matemáticas de la Universidad de Nariño, director del Observatorio de Astronomía de esta misma universidad, par de Astronomía en el ámbito nacional de Colciencias y recientemente su Grupo de Investigación en Astronomía recibió la máxima calificación de esta misma entidad.

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La influencia de un padre

El apoyo que recibió de su familia fue crucial, sobre todo, el de su padre don Alberto Quijano Guerrero. “Él fue una persona muy conocida en Pasto, era un escritor, historiador ilustre y poeta importante. Compuso los himnos del departamento, de la capital San Juan de Pasto, de la Universidad de Nariño y más... En su biblioteca habían muchos libros de literatura, derecho, filosofía y tan sólo un libro sobre astronomía. Era un libro muy viejo, tanto que no menciona Plutón porque aún no había sido descubierto, ese libro fue muy importante para mi y todavía lo conservo”.

La importancia y la influencia de ese libro no sólo radicó en el hecho de que mostrara las primeras fotos de la luna y las ilustraciones de los planetas, sino también porque hablaba de mitología griega; Andrómeda, Casiopea, Sagitario, Orión, Escorpión y Perseo lo acompañaban en el estudio de cada página e incluso, hoy en día, esos seres mitológicos lo ayudan en su trabajo en el Observatorio Astronómico de la Universidad de Nariño y afloran cuando deja descansar su cerebro en la cueva. “La mitología es la forma más interesante para llevar a los niños por el camino de la astronomía”, dice.

“Mi papá compraba una revista que se llamaba Tecnirama, en ese tiempo, era la única revista científica que vendían por fascículos en los puestos de revistas. Esta revista influyó mucho en mi vida porque me hizo ver que yo podía ser un científico, no sabía por cual rama decidirme porque todas me gustaban... esta revista me impulsó a empezar el fantástico sendero de la ciencia y me dio ánimos para ser en el futuro una persona un poco diferente a las demás.”, recuerda Quijano Vodniza entre sonrisas.

  “Una anécdota que recuerdo” dice “hasta noveno grado de bachillerato yo muy malo para las matemáticas. Un día, desobedecí a mis papás y no fui al colegio y me fui a hacer ciclismo con dos compañeros. Ya íbamos de bajada por la carretera, a cinco kilómetros de Pasto, yo iba de puntero y se atravesaron unas vacas, yo pensé que me iban a atravesar, pero ellas ‘decidieron’ otra cosa. Me desperté una semana después de inconciencia total en una clínica. Me había fracturado de lado a lado el cráneo. Después de unos meses, ya para décimo grado, me di cuenta que mi capacidad para el álgebra, la aritmética, la trigonometría y la geometría había mejorado notablemente, algo pasó ahí... Recuerdo que uno de los doctores me dijo “después de ese golpe usted quedará loco o a lo mejor le puede ir muy bien en la vida. ... ¡La capacidad matemática y física que desarrollé, se la debo al accidente, no hay dudas!”, aclara riendo con ganas.

Alberto recalca el hecho de que cuando era joven pensaba que le había fallado a su padre porque él esperaba que su hijo fuera un literato, sin embargo, ahora considera que no le falló, sino que ha llegado al mundo de la poesía, pero a través de un camino mucho más largo y complicado, a través de la física y las matemáticas.

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Experimentación constante

A sus 54 años, sigue conservando el interés por la experimentación que lo animó desde la infancia y que lo ha llevado a visitar varios países del mundo, a crear inventos y a participar en desarrollo de proyectos a escala mundial.

Recuerda los experimentos hechos en diferentes campos de las ciencias desde que estaba en bachillerato. Cuando estaba en sexto grado, realizó un experimento de química. Tomó un poco de azúcar y la quemó. Él esperaba que por lógica, el azúcar se convirtiera en carbón, sin embargo, también observó que se produjo agua, él quedó fascinado, ¿de dónde salía el agua? se preguntaba, muchos años después encontró la respuesta. “Ese experimento me enseñó que fenómenos aparentemente simples ofrecen grandes sorpresas”, dice.

En los años 70, Estados Unidos desarrollaba la carrera espacial y la llegada del hombre a la Luna tuvo mucho impacto en este joven, tanto que se propuso llegar él también. “Con mi hermano y mis primos pensamos en enviar un cohete al espacio exterior. Así que lo construimos y lo llenamos con mucha pólvora nariñense, creo que allí estuvo el error. También capturamos cinco mosquitos y los estuvimos entrenando para el viaje especial que iban a realizar. Creo que los mosquitos no estuvieron de acuerdo con ese entrenamiento”, comenta.

“Un 21 de diciembre empezamos el conteo, al estilo de los lanzamientos esplendorosos de la NASA. Mi primo Jaime, estuvo encargado de encender la mecha: ¡10, 9, ...3,2,1,0!, ¡Gran Explosión!..Nuestro cohete a pocos segundos del encendido perdió estabilidad, colisionó con gran cantidad de ropa que mi madre había colocado en el patio, y para colmo de males ¡explotó en pleno patio!, ¡todo fue un desastre!. El gato de mi hermana se voló de la casa por una semana... No me pregunten por la suerte de los mosquitos. Fueron los primeros héroes espaciales. Mi padre, tremendamente enojado, prohibió el funcionamiento de la nueva sede de la NASA y tuvimos que contentarnos con mirar por televisión los viajes espaciales”.

 Luego se le ocurrió experimentar en el campo de la microbiología y los campos magnéticos. Aprovechando un dinero que le había dado su padre para comprarse zapatos, se compró un microscopio, con este venía un frasquito que contenía huevitos de camarón (vida en suspensión). Para Quijano, era misterioso como algo, con sólo colocarlo en agua y determinadas condiciones ambientales, pudieran generar vida y de hecho, obtuvo millones de microorganismos.

Pero, ¿qué pasaría si ponía a crecer esos microorganismos, unos de forma natural y otros bajo intensos campos electromagnéticos? El experimento nunca lo pudo realizar debido que para esa época en Pasto la energía eléctrica se iba con mucha frecuencia, no tenía energía para crear un campo constante.

 La influencia de su padre, los proyectos de la NASA, su fascinación por los misterios han contribuido a que este astrónomo colombiano vaya siempre por el camino de la ciencia, como él mismo dice “para mi la ciencia siempre ha sido un fascinante juego”.

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De la electricidad y la electrónica a la astronomía

Al finalizar el bachillerato, ingresó a estudiar la Licenciatura en Física y Matemáticas en la Universidad de Nariño, sin embargo, sentía que eso no lo satisfacía. Para empezar estaba bien, pero necesitaba algo más. Así, como buen autodidacta, siguió estudiando por su cuenta el campo de la electricidad y la electrónica.

 Desarrolló algunos dispositivos para Ingeominas y para los laboratorios de la Universidad de Nariño. Dedicarse a la electrónica fue una etapa de su vida que él considera muy productiva pero en cierta forma finalizada. Aunque la electrónica le abrió el camino de la ciencia no sintió la poesía que si encontró en la astronomía.

Este físico dice estar muy agradecido con la Universidad, ya que el apoyo que le ha brindado es inmenso. “Siento que he recibido mucho más ayuda que la brindada a otros astrónomos de universidades de la capital. Construir un Observatorio y adquirir buena instrumentación ha sido más fácil desde Pasto”.

La docencia, un nuevo campo

Desde el bachillerato, Alberto Quijano, demostraba sus dotes en los debates científicos. Tenía un profesor de filosofía y siempre le discutía los conceptos que le tenía sobre tiempo y espacio. Un día, después de alegar en clase, el profesor le dijo que él desarrollaría la siguiente clase. Alberto llegó preparado y dictó la clase. Al finalizar, el profesor le dijo “Sabe, no le entendí la parte matemática y no estoy de acuerdo con su orientación filosófica, pero admiro su dedicación al estudio y a la investigación”.

Años después, este profesor llegó a ocupar un cargo importante en la Secretaría de Educación en Nariño y lo llamó y le dijo “tengo un puesto para usted, ¿lo acepta o no?”. Para ese tiempo pensaba seguir por el campo de la Ingeniería Electrónica por eso no aceptó, pero al final dijo que sí y fue nombrado docente de Matemáticas y Física en el Instituto Nocturno Libertad.

“Esto cambio completamente su vida porque encontré otro campo de acción en el que nunca había pensado. Considero que fui buen profesor pues siempre le expliqué a mis estudiantes como a mi me hubiera gustado que me explicaran”, dice con mucho entusiasmo.

Fue un época con muy buenas experiencias, recuerda que se hizo amigo, confidente y orientador de sus estudiantes y allí encontró su parte sentimental, una de sus alumnas se convirtió en su esposa.

Al poco tiempo ingresó a la Universidad de Nariño como docente de Física hora cátedra en Electromagnetismo, recomendado por aquel profesor de física que vio bastante capacidad en Alberto en esa rama del conocimiento cuando estudiaba la licenciatura. Así estuvo por un tiempo, posteriormente concursó y llegó a ser profesor tiempo completo en esta institución en el año de 1983 hasta hoy en día.

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Puerto Rico: salsa, béisbol y astronomía

En 1995 ganó una beca para estudiar el Master en Física Pura en la Universidad de Puerto Rico, recinto Mayagüez. “Fue lo máximo para mi vida, porque a mi me gusta mucho la salsa, el béisbol, la astronomía y las costumbres de la Isla del Encanto”.

Durante su estancia en este país, tuvo la oportunidad de trabajar en el Observatorio de Arecibo que posee uno de los mayores radiotelescopios del mundo. “Trabajé muy duro y se convirtió en mi casa y así lo comprendieron los profesores, tanto que cuando me regresaba para Colombia, me hicieron una dedicatoria en una revista donde decía: El profesor Alberto Quijano ha convertido el Observatorio no en su segundo hogar, sino en su primer hogar”.

Su estancia en este país también le permitió conocer de primera mano las reglas de juego del béisbol, un deporte que lo apasiona mucho y que practicaba desde niño. Allí se dio cuenta de que era mucho más complicado de lo que él creía. Además, tuvo la oportunidad de ser miembro del equipo de fútbol de esta universidad, donde departió con barranquilleros, cartageneros, caleños y personas de otras partes del mundo, el equipo era muy bueno y llegaron a ser campeones.

En los años 70, escuchaba la música de la Fania All Star y el Gran Combo de Puerto Rico y su estancia en esta isla caribeña le permitió tener un contacto de primera mano con la salsa, país cuna de este ritmo musical. “Yo le digo a mis estudiantes que si tienen que escoger una canción para enviársela a los extraterrestres del espacio exterior, tiene que ser una canción de la Fania All Star, del Gran Combo o uno de los clásicos del maestro nariñense Edie Martínez”.

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{* title=Proyectos actuales, proyectos futuros}
Proyectos actuales, proyecto futuros

No ve la hora de que llegue la inauguración de la nueva sede del Observatorio Astronómico de la Universidad de Nariño. El rector actual de la institución le otorgó al grupo de Astronomía un espacio más cómodo, amplio y hasta con auditorio incluido. Esto lo llena de orgullo y sobre todo, por la carta que recibió del Presidente de la República reconociendo el trabajo y el esfuerzo realizado por ellos.

Otro de sus proyectos es el Club de Astronomía, una materia que se ofrece como electiva para los diferentes programas en la Universidad de Nariño. “Es sorprendente, el primer día de matrícula los cupos están agotados... tenemos 150 alumnos de todas las carreras y los orientamos en astronomía desde el punto de vista de sus carreras”.

A futuro piensa en el proyecto Exoplanetas, es decir, planetas que no pertenecen al sistema solar y que no se pueden ver. “Vamos a aplicar astronomía de máxima exactitud hasta en milésimas de medidas, astrónomos de otras universidades dicen que eso es imposible, pero nosotros vamos a demostrar que somos capaces de hacerlo. Si nosotros fuimos los únicos latinoamericanos en el proyecto de Deep Impact de la NASA, porque no vamos a poder hacer esto?, ¡claro que sí se puede!”, dice con mucha certeza.

A la fecha, ninguno de sus cuatro hijos han mostrado interés en el campo de la astronomía como su padre. Sus tres hijas se han dedicado a la música, la literatura y la informática; su hijo, aún no ha definido su proyecto de vida. “Les he tratado de inculcar que cualquier actividad científica o cultural que escojan, hay que trabajarla con gran dedicación y entusiasmo. Después de mucho trabajo, las cosas empiezan a funcionar mágicamente y el trabajo se convierte en juego; ya no hay tiempo para el descanso y el éxito viene por añadidura”, concluye.