Científicos en el área de Matemáticas y Ciencias Naturales

Ángela María Guzmán

Publicado el:: 26-02-2008

La voz de la doctora en Física Ángela María Guzmán es dulce, pausada y muy agradable. Al hablar de su trayectoria en el mundo de la física, la óptica y los láseres, ella se toma su tiempo y explica claramente como ha sido su paso por el mundo científico, ese que le ha dado la distinción, desde hace diez años, de profesora Emérita de la Universidad Nacional de Colombia.

Ángela María Guzmán
Perfil elaborado en diciembre de 2007

Ángela María Guzmán vive en Estados Unidos donde es Profesor Investigador Asociado de Florida Atlantic University. Después de trabajar casi 30 años en la Universidad Nacional de Colombia y haber contraído matrimonio con William T. Rhodes, Profesor Emérito del Georgia Institute of Technology, decidió unificar su vida profesional y familiar en Boca Raton, Florida, Estados Unidos, donde vive con él y sus dos hijos Joan Fernando y Leonardo. “Quiero empezar una nueva carrera como investigadora en los Estados Unidos. Siento que a mis 53 años todavía me quedan muchos años de trabajo como investigadora y científica y mi meta es ahora labrarme un camino en este país”, dice la doctora Guzmán.

Física de la Universidad Nacional de Colombia, institución a la que llegó de estudiante con tan solo 15 años y en donde empezó lo que para ella es una ‘carrera profesional satisfactoria’. Construyó su camino a punta de esfuerzo y sacrificio, pues desde que lo recuerda trabaja en lo que más la apasiona en la vida: investigar.

Luego de culminar sus estudios universitarios, a los 20 años, inició simultáneamente su carrera docente y sus estudios de Maestría en Física, en la Universidad Nacional, durante los cuales cambió varias veces de tema, “empecé trabajando en física nuclear y materia condensada y terminé haciendo física atómica y molecular.”, dice.

Pero la física atómica y molecular no es lo único que apasiona a la doctora Guzmán, al momento de hacer su doctorado en la Universidad Ludwig-Maximilians de Munich, becada por el Deutscher Akademischer Austauschdienst (DAAD), decidió inclinarse por el estudio de la óptica cuántica y los láseres. “La óptica llegó a mi vida por casualidad. Cuando terminé la maestría estaba buscando un sitio para hacer el doctorado en física atómica y molecular y tenia la posibilidad de ir becada a Alemania o a Estados Unidos. Fui a Alemania a entrevistarme con la persona que me ofreció un trabajo, pero no tuve una buena impresión. La universidad no me pareció mejor que la Universidad Nacional y decidí aceptar la beca que me había dado la Fulbright para estudiar en Estados Unidos. Entonces el encargado de los becarios del DAAD me organizó una entrevista con Herbert Walter, director del Instituto Max Planck de óptica cuántica en Munich, de la cual obviamente salí deslumbrada. Estuve trabajando allí en láseres y óptica no lineal, un área para mí desconocida, pero que me apasionó profundamente por todas sus aplicaciones”.


Tal vez el mejor recuerdo de la doctora Guzmán de su estadía en Alemania, lo tiene cuando asistió invitada a una conferencia en Finlandia, en donde hablarían por primera vez del enfriamiento de átomos con láseres. “Se gestaban por ese entonces los métodos experimentales que permiten frenar los átomos haciéndolos interactuar con láseres hasta obtener velocidades muy pequeñas, del orden de centímetros por segundo y energías muy bajas cercanas al cero absoluto”, recuerda. Era la década de los ochenta y se encontraba sentada al lado de personalidades como Claude Cohen-Tannoudj y William D. Phillips (Premios Nobel de Física en el año 97). William Phillips incluyó en su Conferencia del Premio Nobel una fotografía de los participantes, tomada por él y en la que ella es la única mujer. La fotografía apareció publicada en el libro de los premios Nobel del año 97.

Para Ángela su carrera es apasionante no solo desde el punto de vista científico, sino por la posibilidad de conocer a muchas personas y culturas alrededor del mundo. “Yo he viajado muchísimo y nunca pensé en mi época de estudiante que con la física pudiera hacer una carrera de este estilo”, asegura.

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La investigación en óptica
Después de terminar sus estudios en Alemania en el año 84, la doctora Guzmán regresó a Colombia y empezó a formar su grupo de investigación en la Universidad Nacional, al mismo tiempo que trataba de conformar una red de investigación en óptica en el ámbito nacional.


El trabajo para la consolidación de este grupo no fue fácil. Eran los años 86-87 y con un número reducido de docentes que trabajaban en el área de la óptica impulsó la realización del primer Congreso Nacional de Óptica, en Medellín, con tan buenos resultados que este año se celebra el número 11 de la serie. Allí nació la Red Nacional de Óptica que con el tiempo se consolidó y de la cual Ángela fue presidente hasta hace dos años. “La Red Nacional de Óptica adquirió tanta relevancia internacional, que hoy por hoy es la organización que representa a los científicos colombianos que investigan en el área de la óptica, láseres, telecomunicaciones ópticas, sensores ópticos y aplicaciones en la medicina e industria. Desde su creación la Red ha realizando congresos cada dos años”, dice.

Ángela Guzmán empezó a ser parte del Centro Internacional de Física Teórica, ICTP – por sus siglas en inglés-, ubicado en Trieste, Italia, un instituto fundado por el Premio Nobel paquistaní, Abdus Salam (1979), con el objetivo de que científicos trabajando en países en vía de desarrollo tuvieran la posibilidad de tener fuentes de información y un ambiente adecuado para hacer investigación, al menos por periodos cortos durante el año. Fue nombrada Miembro Asociado ICTP, lo que le permitía “realizar allí estadías por periodos de dos o tres meses y tener acceso a todas las revistas indexadas, a herramientas de computación y a todas las facilidades para hacer investigación, facilidades de las que carecía en nuestro país”, asevera la doctora Guzmán.

El ICTP le dio en el año 92 el Premio internacional Sarwar Razmi, por su trabajo en telecomunicaciones por fibra óptica y por promover la investigación en fibra óptica en Colombia, sobre todo en el momento en que esa tecnología se estaba empezando a importar al país. Pero su trabajo por impulsar el estudio de la óptica en nuestro país no se quedó solo ahí. En 1995 logró la aprobación de la línea de Óptica Cuántica en el doctorado en Física de la Universidad Nacional. En 1998 el ICTP la nombró Miembro Asociado Senior, un reconocimiento mayor a un investigador que ha cosechado toda una trayectoria.

 Como si no se cansara de cosechar premios, en el año 2001 fue nombrada Miembro del Consejo Internacional de la Sociedad Americana de Óptica (OSA – por sus siglas en inglés-), en el 2002 la escogieron como vicepresidente-Presidente electo del Consejo Internacional. En el 2003 fue miembro de la Mesa Directiva de la OSA en su calidad de presidente del Consejo Internacional de la Sociedad. “Desde mi cargo, empecé a promover la afiliación de los científicos y estudiantes latinoamericanos que trabajan en óptica con las sociedades internacionales, y a expandir hacia Latinoamérica el apoyo que la OSA brinda para la organización de congresos, participación de estudiantes en los mismos, y otras actividades en óptica en todo el mundo”.

Ángela Guzmán es la única persona latinoamericana que se ha sentado en la mesa directiva de la OSA, por eso su contacto internacional ha podido favorecer a investigadores y estudiantes y por ende a instituciones en América Latina y Colombia. Y para que no queden dudas de su prestigio, en el mes de septiembre de 2007, la nombraron “Fellow” de la OSA, honor que está limitado al 10% de los miembros de la sociedad, que hayan servido con distinción al desarrollo de la óptica y en el caso de la investigadora Guzmán, por sus contribuciones a la teoría de la óptica atómica y cuántica y por la promoción de la óptica en los países en desarrollo.

En el 2005 fue elegida vicepresidente de la Comisión Internacional de Óptica (ICO), que es algo así como la ONU de la óptica, en razón de que tiene representantes de 52 países, y cuya función es promover la investigación y la educación en óptica en el mundo, especialmente en áreas geográficas donde la óptica no está muy desarrollada. Ángela Guzmán preside actualmente el Comité de Desarrollo Regional de la Óptica de la ICO y es representante por la ICO al Grupo de Trabajo en Nanociencias de la Unión Internacional de Física Pura y Aplicada (IUPAP).

{* title=Los métodos de vida y estudio}
Los métodos de vida y estudio
Sin duda Ángela María Guzmán es una mujer de mundo. Por eso conoce perfectamente las metodologías de investigación que se usan en los mejores institutos de física y óptica de los países desarrollados. Con un poco de melancolía recuerda cómo en Colombia se trabajaba, por ejemplo, con tarjetas de computadores manuales, mientras que en otros países como Estados Unidos, la investigación era interactiva y computarizada. “En Colombia lo que hacia era timbrar las tarjetas y abrir los huequitos y un programa de esos tenía tres mil tarjetas y uno debía sentarse a escribirlas a maquina. Pero en Estados Unidos la cosa era diferente, pues existían computadores para escribir el programa y trabajar interactivamente”.

Dice haber aprendido la importancia que tiene el tiempo para un científico, enseñanza que le dejó uno de sus maestros norteamericanos. “Cuando me preocupaba el costo del tiempo de computación, él me dijo - usted puede gastar el dinero que requiera para correr su programa cuantas veces necesite, pues para mí su tiempo es mucho más valioso que el del computador- y en ese momento entendí que el problema del valor del tiempo es el que tenemos en los países en vía de desarrollo, porque uno no debe perder el tiempo haciendo cosas que no son eficientes y productivas”. Y aclara que esta misma premisa la aplica con su familia.

Estuvo viviendo en Francia durante dos años y se llevó a su familia con ella. Explica que ese miedo que tienen las mujeres de no estar en casa y pensar que los hijos las van a recriminar por no haberles dedicado tiempo no se aplica en su caso, pues su trabajo y los continuos viajes le aportaron a sus hijos madurez, independencia, admiración por su madre y la posibilidad de hablar francés, inglés y español a temprana edad. “Fui a trabajar a Francia con una licencia que me dio la Universidad Nacional de Colombia. Llegué a Georgia Tech Lorraine, la Plataforma Europea del Georgia Institute of Technology, a colaborar en asuntos de telecomunicaciones seguras y criptografía cuántica, que consiste en transmitir información que nadie puede intervenir, es decir, enviar información en forma de fotones y como los fotones no se pueden dividir, no hay forma de poder escuchar la comunicación. Mejor dicho es la posibilidad de tener comunicación 100% segura”.


Como experiencia de vida, también puede decir que ha estado en lugares en donde creyó jamás estaría, como lo es la Academia Real de Ciencias, ubicada en Londres. “Estuve invitada a una reunión de la Sociedad Americana de Óptica y tuve la oportunidad de entrar a la Academia Real. Para mí fue emocionante ver los equipos que usó Newton. Como colombiana no pensé que podría llegar hasta allí, pues se necesita una invitación especial para entrar”, sostiene, con una voz que demuestra un gran orgullo por el camino recorrido.

Ama tanto su trabajo que hace un año sintió que su labor valía la pena más que nunca. El Consejo Internacional de la Ciencia (ICSU), reconoció la óptica como una disciplina científica independiente de la Física, lo que dice, ocasionará cambios importantes en los programas académicos de las universidades.

{* title=Su vida en Estados Unidos}
Su vida en Estados Unidos
Vive fuera de Colombia porque así lo decidió hace algún tiempo. Ahora trabaja en la Universidad Florida Atlantic, y continúa con la idea de crear su propio grupo de investigación. Sabe que no es fácil porque no ha realizado su carrera investigativa en este país, pero dice que por algo se empieza.

Actualmente se encuentra trabajando en un modelo para criptografía cuántica y modelos para computación cuántica con átomos fríos, que se encuentran a temperaturas por debajo de los microkelvin, incluso nanokelvin, (El cero de la escala Kelvin o cero absoluto equivale a menos 273 grados centígrados, y nanokelvin son mil millonésimas de un grado). “Este tema me apasiona profundamente y de hecho yo empecé a trabajar en esta área de láseres de átomos y átomos muy fríos en el año 95, en esa época publiqué un artículo sobre láseres de átomos que es el más conocido de mis artículos”, explica.


Quiere quedarse en los Estados Unidos porque siente que en ese país la sociedad está convencida de que los científicos son útiles no solo para educar y producir ciencia, sino para resolver problemas reales. “Existe una idea generalizada de que la ciencia contribuye a resolver las necesidades de la sociedad y hay confianza en la habilidad de los científicos para producir soluciones y contribuir con el progreso”. Reconoce que a pesar de estar lejos de su país, su comunicación con la Red de Óptica es constante y mantiene colaboración con algunas universidades y profesores colombianos. Además sigue siendo la cabeza del Grupo de Óptica Cuántica Teórica reconocido por Colciencias que funciona en la Universidad Nacional.

A los jóvenes que empiezan una carrera investigativa les recomienda sortear los obstáculos que la vida les va poniendo con fe en su trabajo y nunca cerrar los caminos para tener abiertas muchas opciones. Añade que lo más importante es disfrutar de su trabajo, saber tomar decisiones concientes y no desperdiciar oportunidades, porque el tiempo no da marcha atrás.