Científicos colombianos en el área de Matemáticas y Ciencias Naturales

Gabriel Navas

Publicado el:: 06-02-2007

A conocer la biodiversidad marina colombiana para divulgar, conservar y utilizar, le apunta toda la labor que realiza el biólogo marino Gabriel Navas desde cuando su vida giraba alrededor de los acuarios que cuidaba en su casa de Bogotá. Armar colecciones y poner el conocimiento a disposición de todos, científicos y legos, es una de sus obsesiones.

Gabriel Navas
Perfil elaborado en diciembre de 2006

Su interés por la biología marina es innato. “Yo sabía desde pequeño que eso era lo que quería estudiar y a lo que quería dedicar mi vida”, dice Gabriel Navas, biólogo marino M. Sc, terminando su PhD e investigador del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras ‘José Benito Vives De Andreis’, Invemar. Pero vivía en Niza, en Bogotá, y como no tenía contacto permanente con el mar, escarbaba en el jardín de la abuela, o en los humedales y riachuelos de su barrio, buscando animales pequeños y raros. “Siempre me ha gustado ver las cosas que no son evidentes a simple vista”.

No solamente le interesa verlas. Le inquieta saber qué hay en los mares colombianos, preferiblemente en las aguas profundas a unos 500 metros. Cuánto hay de cada especie que encuentran, y por qué están ahí. Nada más, nada menos. No le alcanzaría la vida para responder estas tres preguntas fáciles de formular, pero difíciles de contestar.

Cada tanto tiempo se sube al B/I Ancón, el barco del Invemar, y navega aguas adentro para echar sus redes. “Por cada tres metros de cable que tires, la red baja uno”, me explica. Espera unos diez minutos y vuelve a subirla. Vacía su contenido y empieza a catalogar los animalitos que brincan por la cubierta. “Los fotografiamos, los digitalizamos, alimentamos la base de datos y los almacenamos en el Museo”. No importa el mareo que siente cuando se sumerge en estas jornadas. “¡Es terrible!”, dice, pero bien vale la pena. A veces encuentra tesoros, como peces que por primera vez se conoce que existen en el Caribe Colombiano, o especies que no habían sido descritas antes. Son unas 35 las que han sido identificadas como especies nuevas para la ciencia.

{* title=La investigación colectiva}
La investigación es colectiva

Navas habla siempre en plural. Para él no existe el investigador aislado. Se trabaja en grupo porque así es como se produce la ciencia. Lidera el grupo de investigación sobre Taxonomía, Sistemática y Ecología Marina, reconocido por Colciencias en la categoría A.

Navas se encarga de los crustáceos, Marta de las algas, Nadia y Javier son expertos en anémonas y corales, Adriana trabaja los moluscos, caracoles, pulpos y conchas, otros investigadores del grupo que ahora están realizando sus doctorados fuera del país se especializan en otros organismos como gusanos de mar (poliquetos), estrellas y pepinos marinos y crustáceos.

“Lo que hay que hacer para que un grupo de investigación funcione es proporcionarle unos objetivos generales claros, un espacio para que sus integrantes interactúen, e impulso para que desarrollen sus propias estrategias de acuerdo con sus capacidades para lograrlos”.  Es su filosofía de trabajo.

Lo más importante es que el investigador disfrute con lo que hace. “Si no es así, no funciona”. Por eso su gran satisfacción es ver que sus pupilos, y él mismo, pueden vivir de lo que estudiaron. “Yo no trabajo. Yo me divierto. Para mi eso es lo importante”.

En su trabajo y en su vida personal Navas siempre busca compañía. Compartir las experiencias propias y aprender de las experiencias ajenas es parte del enriquecimiento cultural y vital de los seres humanos; debatir nuevas teorías, buscar diferentes enfoques, compartir e intercambiar información es parte de su diaria formación profesional.

Cree en el trabajo en red y en la información de acceso abierto. Promueve el diseño y la puesta en marcha de bases de datos donde los investigadores puedan encontrar información sobre las diferentes especies marinas del Caribe y del Pacífico colombianos. Forma parte muy activa del Sistema de Información sobre Biodiversidad Marina, que permite acceder a información taxonómica y al catálogo de la mayor colección de especies marinas de Colombia.

Se puede buscar cualquier especie de nuestros mares según su distribución, su hábitat, su ubicación taxonómica, el tipo de amenaza que la afecta y los diferentes nombres que le adjudica la sabiduría popular. Un niño también puede buscar información haciendo clic en cualquiera de las fotos que más le llamen la atención. Son fotos atractivas y seductoras, especialmente seleccionadas por Navas y por su grupo de investigación para llegar a todos los ciudadanos que naveguen por la página del Invemar.

Trabajar en el contexto internacional es un imperativo hoy en día, razón por la cual no escatima esfuerzos para insertarse en otros sistemas de información como el Ocean Biodiversity Information System, OBIS. “Son estrategias para hacer libre el intercambio de la información de especies y especimenes”, explica.

Como coordinador del Museo de Historia Natural Marina y Costera del Invemar, uno de sus objetivos, -de responsabilidad de todos, dirían sus muchachos-, es la identificación de especies, tener el Museo listo para recibir visitantes de todas las edades y el sistema de información geográfica.

“Estamos tratando de hacer toda la investigación con especies de Colombia. Consideramos que lo que no se conoce es lo que más potencial tiene. Tenemos que contestar qué tenemos, cuánto y dónde está”. Gracias a la labor de su grupo de investigación se ha realizado un barrido muestreando las especies del Caribe y las del Pacífico colombiano. “De 1500 especies que recolectamos, mas o menos el 40% no se sabía que existían para Colombia y un 20% eran especies nuevas para todo el Caribe. Ni siquiera sabemos qué tenemos, cuando ya lo estamos destruyendo”.

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{* title=Conocer, para divulgar y conservar}
Conocer, para divulgar y conservar

Su trabajo no se queda en la identificación y descripción de especies marinas colombianas. Le obsesiona que todos conozcamos la biodiversidad de los mares del país, reconozcamos su valor y aprendamos a protegerla y a utilizarla de manera sostenible. Estrategias como el Museo y los sistemas de información a través de la tecnología son algunas de las que utiliza para ofrecer mas conocimientos sobre el tema.

Podrían ser muchas más, como las conversaciones con personas que saben transmitir ideas y pasiones, como el explorador y cronista Andrés Hurtado, quien recorre cada rincón de Colombia descubriendo lo insólito y lo maravilloso de la naturaleza. Fue él quien le dio el empujón definitivo en su decisión de quedarse estudiando la inmensa riqueza de este país. “El mar es una fuente de cosas maravillosas, de sorpresas. Es asombroso, es como el universo. Es el placer de ver y descubrir, es el sentirse uno niño de nuevo”, dice.

Entre colecciones y acuarios transcurre su vida. “Ahora que estamos en la época de la biología molecular, del acceso a recursos genéticos, en ellas está toda la información para hacer cualquier estudio. Con los barridos que hemos hecho de toda la fauna del Caribe Colombiano, se pueden contestar preguntas sobre evolución, sobre flujos genéticos”. En los acuarios encuentra otra herramienta útil para estudiar las dinámicas marinas. “El acuario tu lo tienes ahí, es un laboratorio viviente. Tu puedes tener los organismos vivos para mirarlos, analizarlos, estudiarlos, y ver cosas que nunca ves. En el mar estás limitado a estar una hora y media tres veces al día, y a la semana ya no puedes más”.

Ha sido su pasión desde muy chiquito, cuando cambiaba con sus amigos las raquetas de tenis que le regalaban sus padres por implementos para sus acuarios. Era más divertido, dice, porque se necesita cuidarlo, mantenerlo con muchas plantas y pocos peces, porque significa hacer excursiones para recolectar la comida viva para los pececitos. “Nos metíamos en los charcos, cogíamos pulgas de agua con las medias veladas de mi mamá y se las dábamos de comer a los peces”. El recuerdo lo hace reír.

Actualmente su grupo se dedica a investigar sobre los flujos genéticos en las ecorregiones, la zoogeografía, averiguar cómo se relacionan los organismos del Caribe, y qué une o separa a las especies de aguas profundas y someras.

En el estudio sobre la fauna del Caribe han encontrado interesante, pero también muy preocupante, el daño de las especies invasoras en los ecosistemas marinos. “Queremos saber cómo han llegado y cómo es el proceso por el cual seguirán invadiendo”.

Le preocupa principalmente la manera como se desdibuja el apoyo a la investigación de los mares colombianos. “Ahora que fue absorbido el Programa de Ciencia y Tecnología del Mar en Colciencias es más difícil acceder a los escasos recursos que se destinaban a su estudio. La fusión del Ministerio de Medio Ambiente aleja todavía más la enorme riqueza que la biodiversidad le puede dar al país”.