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Germán Poveda Jaramillo

Publicado el:: 12-02-2008

El Ingeniero Civil y Ph. D. Germán Poveda Jaramillo, docente de la Universidad Nacional de Colombia en Medellín, es uno de los investigadores latinoamericanos que conforman el Panel Intergubernamental de Cambio Climático, Ipcc, grupo que recibió en diciembre de 2007 el Premio Nobel de Paz por su trabajo en pro del medio ambiente del planeta.

Germán Poveda Jaramillo
Perfil elaborado en diciembre de 2007

Al hablar o responder algún interrogante el profesor Germán Poveda Jaramillo maneja su discurso científico con cautela y busca las palabras precisas para manifestar sus ideas. Él es profesor asociado de la Facultad de Minas de la Universidad Nacional de Colombia (Sede Medellín) y hace parte de los grupos de investigación del Posgrado en Aprovechamiento de Recursos Hidráulicos y del Centro de Investigaciones del Clima Colombiano –Cíclicos.

Su recorrido científico se destaca por su recorrido como profesor visitante en varias universidades de América Latina, Estados Unidos y el Reino Unido y por el desarrollo de proyectos de investigación, experimentos, formación de investigadores, trabajos de campo y la publicación de más de 65 artículos científicos en medios especializados nacionales e internacionales, y libros sobre hidrología y medio ambiente.

El reto de investigar
Estudiar en la Facultad de Minas de la Universidad Nacional (Sede Medellín), –donde el área de Hidráulica e Hidrología es muy fuerte– fue un factor importante en la formación investigativa del doctor Poveda. Allí obtuvo las bases fundamentales para desarrollar sus primeros trabajos a partir de los proyectos que realizaba la facultad con las Empresas Públicas de Medellín, y encontró un terreno abonado para indagar sobre la Mecánica de los Fluidos (el movimiento del agua en un canal, el movimiento de las nubes o el escurrimiento del petróleo), y temas relacionados con el mundo natural.

“Hacer investigación es el resultado de ser permanentemente curioso, buscar el por qué de las cosas y los procesos, y cómo entender la naturaleza. Es una actitud personal de indagación sobre el mundo y la predicción de sus fenómenos. Uno investiga tanto por el gusto como por circunstancias del azar y los retos que impone el medio; investigar consiste más en hacer preguntas que en entregar respuestas”, define el profesor Germán Poveda, y agrega que: “en nuestro entorno un investigador no puede darse el lujo de investigar en un solo tema puntual, sino que la realidad impone retos, preguntas y problemas por resolver tanto científicas, profesionales o tecnológicas, que se deben enfrentar con las herramientas de la ciencia”.

Algunos de esos retos científicos de los que habla surgen de los proyectos que realiza con entidades públicas y privadas como el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales de Colombia (Ideam), Empresas Públicas de Medellín (EPM), Interconexión Eléctrica (ISA), los ministerios de Protección Social y de Minas y Energía, Dirección Seccional de Salud de Antioquia, Área Metropolitana del Valle de Aburrá, y con municipios, alcaldías y gobernaciones. “Los directivos de esas entidades buscan el conocimiento de los investigadores de las universidades públicas para solucionar problemas específicos que necesitan un componente investigativo”. El profesor Poveda mantiene vínculos de investigación permanente con el Panel Intergubernamental del Cambio Climático sobre el tema del cambio climático, así como con colegas de universidades y centros de investigación de Estados Unidos, Europa, Brasil y el resto de América Latina.

Acerca de la misión de los investigadores sentencia que “uno de los deberes de la universidad pública es rendirle cuentas a la sociedad por ser financiada y apoyada con los impuestos de los colombianos; de ahí que los investigadores tengamos una honda responsabilidad social, intelectual y profesional con el medio. La plata que nos dan para hacer investigación es un dinero que no ingresa a los hospitales, que no se invierten en la construcción de escuelas o en pavimentar carreteras para comunicar pueblos o ciudades, ¡de ahí que debemos justificar nuestro trabajo!”.

{* title=Ciencia y conciencia}
Ciencia y conciencia
Germán Poveda considera que los investigadores deben ser más proactivos en la divulgación del conocimiento entre las personas del común. Asegura que parte de la mala financiación para la ciencia y la tecnología en Colombia es culpa de los mismos científicos (Colombia está en los últimos lugares en Latinoamérica –antes de Haití y Bolivia– entre los países que destinan menos porcentaje del Producto Interno Bruto –PIB– a la investigación). Según el doctor Poveda, la gente considera que la investigación es un pasatiempo y no entiende que ese trabajo le sirve a la sociedad. “Además los líderes de los sectores público y privado en Colombia nunca han considerado que la ciencia y la tecnología sea un camino para salir del subdesarrollo”, dice con un tono desesperanzador.

Agrega que esa responsabilidad en la justificación y difusión del conocimiento se debe a que en las universidades es donde están las personas que conocen el estado del arte de los temas, hacen investigación y producen resultados, publican artículos en revistas científicas de alto nivel, asisten a congresos internacionales y están en la vanguardia del conocimiento; “por eso la universidad debe jugar un papel de liderazgo académico y científico para ayudar a resolver los problemas de la sociedad”.

Al explicar de qué manera contribuye su trabajo al desarrollo social dice: “Uno como científico le contribuye a la comunidad de varias maneras, investiga sobre temas de interés con aplicaciones en la cotidianidad –aunque respeto el trabajo de colegas que investigan por gusto intelectual–, crea conocimiento y socializa los resultados. Si los resultados de una investigación no se publican ¡es como si no se hubiera hecho nada! Hay que divulgarlos en todos los niveles, con los pares académicos (local, nacional e internacionalmente) que tienen una alta educación, pero también entre la gente del común para contarle, en un lenguaje entendible, de qué manera le beneficia el trabajo que hacemos”.

Como ejemplo de los proyectos desarrollados que han impactado a la comunidad y que han tenido una debida divulgación por parte del grupo Aprovechamiento de Recursos Hidráulicos, destaca el estudio sobre el Pronóstico de los caudales de los ríos que opera Empresas Públicas de Medellín con el que EPM hizo un mejor uso del agua en los embalses para generar energía. “Los resultados del proyecto inciden en las tarifas de los servicios públicos que consumen los usuarios”. Otra experiencia es el Atlas Hidrológico de Colombia que comenzó a desarrollarse hace más de una década para atender una iniciativa del Ministerio de Minas y Energía de estimar el potencial de generación hidroeléctrica del país. También menciona el proyecto para ayudarle al Instituto Nacional de Salud –INS– y al Ministerio de la Protección Social a establecer un programa de alerta temprana contra la malaria, basados en la información del Fenómeno de ‘El Niño’, con el cual ayudan a rebajar los casos de contagio de la enfermedad en Colombia. “Trabajamos con el Ministerio para que el conocimiento no se quede en los anaqueles sino que las autoridades tomen decisiones y se refleje en mejorar la calidad de vida de la gente”, comenta.

{* title=Estudio de variabilidad y del cambio climático}
Estudio de la variabilidad y del cambio climático
Hace casi dos décadas el profesor Germán Poveda empezó a investigar –antes del racionamiento a principio de la década del 90– el Fenómeno de ‘El Niño’ y su incidencia sobre la hidrología colombiana. “Ese fenómeno genera muchas inquietudes científicas acerca de los fenómenos físicos que explican las sequías en Colombia cuando ocurre el Fenómeno de ‘El Niño’, y a través de la investigación se trata de explicar por qué esto conduce a racionamientos de energía eléctrica, a epidemias de malaria, o a pérdidas en las cosechas agrícolas. Lo mismo sucede con los temas relacionados con el impacto del cambio climático global y sus consecuencias sociales, ambientales y económicas. En particular sobre Colombia es de sumo interés el impacto sobre: el derretimiento de los glaciares tropicales, los ecosistemas de alta montaña como los páramos, el ciclo hidrológico de los caudales de los ríos, el aumento de tormentas y aguaceros intensos, y sobre la salud humana, entre otros”, explica el profesor.

Investigar sobre el medio ambiente y aportar a la calidad de vida de las personas ha sido un trabajo que le ha traído al profesor Germán Poveda una veintena de reconocimientos en el campo científico; durante el 2007 se destacan: el Premio Nacional de Ciencias en la categoría de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible, por el trabajo Atlas hidrológico de Colombia y dos publicaciones internacionales acompañantes; y Mención de Honor en la categoría de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales por el trabajo Sistema de alerta temprana para la malaria en Colombia, ambos otorgados por la Fundación Alejandro Ángel Escobar –el reconocimiento científico más importante otorgado en el país–.



En el año 2007, el profesor y su grupo también recibieron el Premio Nacional al Mérito Científico por los 25 años de trayectoria, por parte de la Asociación Colombiana para el Avance de la Ciencia, ACAC. “Parte del éxito del grupo ha sido la combinación de la generación de conocimiento básico y su conexión con las aplicaciones para diversos sectores como hidrología y agricultura”, indica con modestia el profesor.

El éxito de su carrera investigativa lo resume en tres aspectos: “No tenerle miedo a hacernos preguntas propias, creer que sí se puede hacer ciencia e investigación de punta en el tercer mundo y no supeditar la creación y el desarrollo de la ciencia a tener computadores, laboratorios o bibliotecas de última tecnología; esa es otra disculpa artificial para no hacer investigación en Colombia”. Como investigador se autodefine como un curioso permanente que trata de entender el por qué de las cosas, la naturaleza, los fenómenos y sus procesos. “Uno es como un niño que sigue preguntando por qué y por qué...”, declara con un dejo de timidez.

Recalca que en Colombia sí se puede y se debe hacer investigación, aunque haya pocos recursos y sea muy mal patrocinada. “Uno no le puede sacar el cuerpo a la responsabilidad de investigar, sobre todo cuando se ha tenido el privilegio de llegar a etapas de la más alta formación doctoral. Esos alcances en Colombia son un privilegio grande que impone una mayor responsabilidad”. Responsabilidad que se refleja en títulos de posgrado como: Magíster en Aprovechamiento de Recursos Hidráulicos, de la Universidad Nacional de Colombia; Master of Sciences M.Sc. de la Universidad de California –en Davis–; Ph.D en Ingeniería de la Universidad Nacional y Post-Doctoral Fellow de la Universidad de Colorado.

{* title=El IPCC y el Nobel}
El IPCC y el Nobel
El profesor Germán Poveda Jaramillo participa desde 1998 en el Capítulo América Latina del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (Intergovernmental Panel on Climate Change IPCC) establecido en 1988 por la Organización Meteorológica Mundial (WMO, World Meteorological Organization) y el Programa Ambiental de las Naciones Unidas (UNEP, United Nations Environment Programme), y que obtuvo en diciembre de 2007 el Premio Nobel de Paz por el trabajo que realiza en pro del ecosistema del planeta.

El Panel, presidido por el científico indio Rajendra Pachauri, es un grupo conformado para evaluar y sopesar de forma transparente, rigurosa y científica las evidencias de cambio climático originado por las actividades humanas y su influencia en el medio ambiente, la economía, la sociedad y el planeta en general. Sus informes se basan en el contraste de artículos de revistas técnicas y científicas, y cuenta con el trabajo de más de 2.000 científicos provenientes de más de 100 países. Hasta la fecha el IPCC ha publicado cuatro reportes así: 1990, 1995, 2001, y 2007.

En su opinión, el IPCC fue reconocido con el Premio Nobel de Paz porque las amenazas del cambio climático son una señal muy clara sobre problemas de paz y guerra en el mundo. “Ya hay refugiados climáticos, conflictos ambientales y los recursos naturales se explotan y agotan como si fueran infinitos; así que el problema ambiental tiene que ver con justicia y equidad social y, por supuesto, con la paz. Además los países pobres somos los que más sufriremos las consecuencias del cambio climático, a pesar de que los causantes del problema son los países industrializados que emiten gases de efecto invernadero”.

Señala que países como Colombia sufrirán mucho porque dependen de sus recursos naturales, tienen poca preparación para enfrentar este tipo de problemas, no tienen muchos recursos para hacer planes de adaptación, y son más vulnerables. “El problema del cambio climático no se refiere a asuntos científicos y técnicos sino que es un problema de uso y abuso del poder del primer mundo. En conclusión, esto se convierte en un problema de justicia global que se debe encarar porque cada vez más tendrá que ver con la seguridad alimentaria, la sostenibilidad de los pueblos, la ecología mundial, la supervivencia del planeta y con la política”, sentencia el científico.

Con base en su experiencia investigativa y el conocimiento que le dan autoridad para hablar con claridad del tema, explica que en Colombia los problemas asociados con el cambio climático se agravan porque hay poca investigación sobre el medio ambiente –paradójicamente sí hay proyectos de investigación en temas como nanotecnología, muy respetables científicamente, pero menos prioritarios para Colombia que los problemas que trae, por ejemplo, la escasez y contaminación del agua–.

Para este científico colombiano el país debería tener un serio programa de investigaciones en temas de medio ambiente y agua. Opina que Colombia si todavía tiene esperanzas de ser una potencia mundial en algo es en lo ambiental. “Colombia como Potencia Mundial Ambiental debe ser el eslogan y el objetivo del país en la próxima década. Tenemos un medio ambiente diverso con múltiples ecosistemas, climas, tipos de vegetación y fauna y una de las mayores biodiversidades del planeta”. Lastimosamente, Colombia es de los países que más rápido destruye su biodiversidad y sus ecosistemas por la deforestación y el cambio en el uso del suelo, los cultivos de coca, etc.

Su mensaje frente al tema del cambio climático es “ser más incisivos en la educación ambiental de los niños, incorporar el tema ambiental en las agendas educativas de la formación primaria, secundaria, y universitaria, y, por supuesto, preparar a los maestros en estos temas. Los políticos deben enfrentar este tema apoyando a la comunidad científica porque las amenazas son muy graves y ya sentimos los efectos. Proteger nuestro planeta es una responsabilidad colectiva de los diferentes sectores de la sociedad y se debe enfrentar con seriedad. ¡De esto depende el futuro de la especie humana y de la sociedad!”.