Científicos colombianos en el área de Matemáticas y Ciencias Naturales

Gloria García

Publicado el:: 18-05-2006

A raíz de sus propias experiencias, la licenciada en matemáticas Gloria García, docente e investigadora de la Universidad Pedagógica Nacional, ha entendido la importancia de llevar el mundo de los números de manera agradable y amena a los jóvenes. En sus investigaciones ha concluido que las verdaderas dificultades para el aprendizaje de las matemáticas radican en los métodos que se utilicen para enseñarlas.

Gloria García
Perfil elaborado en abril de 2006

Gloria García, licenciada en matemáticas de la Universidad Nacional de Colombia, se considera como una de las primeras desplazadas del país. Nació en Bolívar, Valle del Cauca, pero a los pocos años su familia, de la cual es la cuarta de cinco hermanos, se vio en la obligación de salir de la zona debido a que su padre era de tendencia Liberal y la región tenía un claro arraigo político hacia las ideas conservadoras.

Corrían los años 50, época en la que se recrudeció la violencia bipartidista en Colombia y al igual que ella, miles de colombianos se vieron forzados a dejar sus casas. Su familia tomó rumbo a Bogotá para comenzar de nuevo sus vidas, "lo cual no fue nada fácil, ya que atrás quedó todo el trabajo y el sacrificio y la ciudad se mostraba impasible frente a lo que ocurría".

Luego de dejar el miedo atrás, se establecieron en la capital, donde nació su quinta hermana. Esto hizo de Gloria García una persona independiente y con otros intereses. Más que jugar a cosas de niña, pasaba sus días en la calle subida en los árboles, corriendo riesgos innecesarios pero que a larga fueron determinantes en su modo de ver las cosas. Hizo sus estudios de bachillerato en el Colegio La Enseñanza y siempre mostró gran disposición para desarrollar su capacidad de comprender los números y de hacer de manera sencilla problemas y ejercicios.

"Las matemáticas no son difíciles, pero necesitan de horas de dedicación para su estudio", dice García. Fue así como varias de sus amigas, quienes ya cursaban estudios superiores, terminaron por convencerla de ingresar a la Universidad Nacional.

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Sumando vida

Nada de lo que había aprendido en el colegio tenía relación alguna con lo que comenzó a ver en la universidad, lo que hizo de los primeros semestres algo muy difícil. El nivel de exigencia era muy alto, igual que la presión ejercida por sus maestros, quienes ponían grandes retos y obstáculos a los estudiantes de matemáticas. De alguna manera, cuenta, había una especie de "tabú" alrededor de quienes estudiaban matemáticas o alguna de las ciencias exactas, puesto que se tiene la creencia que a esta clase de conocimientos solo acceden personas superdotadas.

"Fue un tiempo de esforzarme al máximo, de llevar el aprendizaje al extremo y con mucha disciplina, a esto se me sumó la dificultad de estudiar cada tema totalmente en inglés, en una época en que ese idioma no era una necesidad como lo es actualmente. Los profesores a veces no tenían ningún problema en decirnos cuántos iban a pasar el curso en su materia, como un juego de números".

Como muchos profesionales, García se graduó con más interrogantes a cuestas y se enfrentó a la búsqueda de un empleo. En un aviso clasificado de un periódico encontró una vacante para trabajar en el Gimnasio Femenino, al cual se vinculó en 1972, como profesora de cuarto y  quinto de primaria y el primer año de secundaria.

"Noté el pánico que tenían las alumnas hacia el aprendizaje del mundo de las ecuaciones y los números. Había un ambiente de poca valoración hacia las matemáticas por parte de las estudiantes, a pesar del apoyo que recibíamos, no le tenían mucho interés y muy pocas tenían en mente seguir una carrera afín, pero con el tiempo eso cambió".

Tras esta experiencia se despertó su interés en la investigación sobre la docencia de las matemáticas. Le propuso a las directivas del plantel la construcción de laboratorios de ciencias, petición que fue recibida con gratitud, y creó estrategias de enseñanza que eran más amables y lograron despertar la curiosidad científica de las niñas del colegio y sobre todo les hizo perder el miedo al conocimiento.

Fueron diez años en los que trabajó con todos los niveles, centrándose especialmente en primaria para conocer de cerca las dificultades que se presentan en el aprendizaje de los niños. Su oportunidad de aportar al desarrollo de metodologías educativas estaba por llegar.

{* title=Nueva ecuación pedagógica}
Nueva ecuación pedagógica

En 1985 recibió una invitación por parte de la Facultad de Educación de la Universidad Externado de Colombia para ingresar a esa institución como docente. Aceptó sin dudarlo porque quería cambiar sus perspectivas y, efectivamente, el contacto con muchos profesionales y especialistas en educación que se convirtieron con el tiempo en sus grandes amigos, le abrió la posibilidad de realizar proyectos y eventos para trabajar la enseñanza de las matemáticas.

"Fue el momento de aplicar todo lo aprendido en mi primera experiencia como docente de colegio, en la que pude detectar fallas en el proceso educativo. Mientras nosotros estudiábamos las dificultades del aprendizaje de las matemáticas, un grupo de lingüistas investigaba ese problema en la lectoescritura, lo que complementaba nuestra prspectiva", afirma Gloria García.

Estos estudios, en 1986 el Ministerio de Educación Nacional (MEN) le adjudicó al Externado un proyecto encaminado a identificar las causas de la deserción escolar. "El proyecto se realizaba en todo el país y nos dio la oportunidad de ver directamente las condiciones de la escolaridad en Colombia. Conocimos profesores de todas partes con visiones muy diferentes, lo que hizo que nuestra labor fuera más difícil, ya que el cambio de modelo debía trabajarse con los maestros antes que con los alumnos".

Por esa época el MEN implantaba, como estrategia, las "aulas remediales", para que los alumnos que perdían matemáticas y lenguaje fueran examinados por psicólogos para ver si las causas del bajo rendimiento escolar se debían a problemas cognitivos, de retraso, o a alguna enfermedad. Gracias a los informes realizados por el equipo donde estaba Gloria García, se realizaron cambios sustanciales que llevaron a que los niños que fracasaban, generalmente los de más bajos recursos, fueran reintegrados a las escuelas porque se detectó que las dificultades de aprendizaje tenían origen en los maestros.

Fue un momento de cambios en el modelo de formación, enfocado hacia el conocimiento de las dificultades cognitivas. "Este fue el paso más importante por el cual se determinaron nuevos abordajes para el tratamiento de las dificultades tanto para el lenguaje como para las matemáticas", concluye García.

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Investigar, una función cotidiana

Años después, en 1993, la Universidad Pedagógica Nacional abrió una convocatoria para realizar investigaciones sobre educación matemática en el país y la propuesta de Gloria García fue aceptada. Su trabajo consistía en la creación de estrategias para que la enseñanza del "tema terror" de muchos alumnos diera un giro.

"El trabajo se basó en el concepto de función que es uno muy potente en matemáticas porque a partir de éste se modelan muchos fenómenos de las ciencias, de la vida social y de las mismas matemáticas. Es el caso de los tenderos, quienes tienen sus tablas de relaciones de precios para sacar las cuentas de sus negocios. Es algo cotidiano que pasamos por alto", dice García.

En el proyecto colaboraban varios docentes de la Universidad Pedagógica y consiguieron el apoyo de Colciencias para desarrollarlo en los grados séptimo y octavo del Instituto Pedagógico Nacional. Se llevó a cabo en 1998 y fue parte importante para los lineamientos generales que posteriormente trazó el MEN para la educación  básica en el área de las matemáticas.


 
"Las tendencias actuales muestran la necesidad de introducir nuevas visiones en el estudio de las matemática, por ejemplo, para comprender que las matemáticas son una ciencia de la exactitud como de la aproximación. En Colombia la comunidad de educadores matemáticos, avanza firmemente hacia el desarrollo de nuevos cambios en la enseñanza y aprendizaje de las matemáticas", afirma García.

Muestra de estos progresos fue la realización en el año 2000 del Comité Latinoamericano de Matemáticas en Bogotá, evento para el cual se esperaba la asistencia de 600 personas, pero acudieron 1.600 maestros de todo el país interesados en mejorar sus habilidades docentes.

Esta acogida motivó la creación de la Asociación Colombiana de Matemática Educativa (ASOCOLME), que agrupa investigadores y docentes de las universidades Pedagógica Nacional, Distrital Francisco José de Caldas y Nacional de Colombia. En la actualidad, Gloria García preside ASOCOLME.

Sus investigaciones le han permitido participar  en  programas de educación continuada para maestros, así como también en las nuevas políticas educativas colombianas sobre las matemáticas escolares. Se le está dando un cambio real en la educación matemática con el aporte de visiones diferentes, gracias también a la consolidación de una comunidad de docentes en matemáticas, preocupados en educar a sus alumnos por encima de prejuicios y obstáculos, para abolir de la enseñanza definitivamente ese temor tan arraigado.

"Aún se requiere el desarrollo de una política que aporte medios efectivos para lograr que todos los niños, niñas y jóvenes y la sociedad en pleno, valore y aprecie las matemáticas". Para la docente, algo que tiene tanta importancia y está presente en los más pequeños actos de la vida diaria no puede ser materia de miedos o rechazos. Para ella no hay nadie incapacitado para aprender, solo basta un ambiente escolar adecuado, buen material de apoyo y maestros, buenos maestros que como ella, piensen en el futuro de Colombia.