Jóvenes investigadores - Ciencias de la salud y afines

Pablo Javier Patiño

Publicado el:: 22-06-2012

Con su juventud, Pablo Javier Patiño, director del Grupo de Inmunodeficiencias Primarias de la Universidad de Antioquia, es un ejemplo de formación científica y de experiencias para las nuevas generaciones de médicos

Pablo Javier Patiño
Con su juventud, Pablo Javier Patiño, director del Grupo de Inmunodeficiencias Primarias de la Universidad de Antioquia, es un ejemplo de formación científica y de experiencias para las nuevas generaciones de médicos. Su conocimiento de las afecciones del sistema inmune lo ha llevado a importantes instituciones del mundo.

Un ligero vistazo a su currículum permite intuir que Pablo Javier Patiño está destinado a grandes proyectos científicos. Fue el primer doctor del Programa de Ciencias Básicas Biomédicas de la Universidad de Antioquia (UdeA), es heredero intelectual de Diana García de Olarte, una de las académicas que más estimuló la investigación de las inmunodeficiencias en esa institución en la década del 80, y actualmente dirige uno de los colectivos más avanzados que se dedican al análisis de dichas enfermedades en el país.

Con 41 años de edad ya ha sido profesor visitante de la Universidad de Stanford, obtuvo el premio de la Fundación Alejandro Ángel Escobar en el área de Ciencias Básicas en el 2000 y fue galardonado con el segundo lugar del Premio Nacional a la Investigación Básica en Enfermedades Infecciosas de la Asociación Colombiana de Infectología.

Su producción intelectual se centra en las alteraciones congénitas del sistema inmunológico, que le impiden a los pacientes —especialmente a niños muy pequeños— responder a los agentes infecciosos. Estas condiciones, de alto costo por su recurrencia y difícil tratamiento, suman en la actualidad 150 variedades, lo cual no ha sido un inconveniente para que Patiño y su grupo de Inmunodeficiencias Primarias de la UdeA se posicionen como referente en este tema en Latinoamérica.

Actualmente el aporte del académico al conocimiento de estas enfermedades va desde la atención a pacientes con el Síndrome de Infección Recurrente (SIRA) en la Sede de Investigación Universitaria (SIU), hasta el estudio molecular de muestras de sangre provenientes de enfermos con deficiencias en sus células fagocíticas o que no producen anticuerpos o linfocitos T.

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Maratón académica
Desde muy pequeño, Pablo Javier Patiño estuvo interesado en comprender al ser humano de manera integral, aunque reconoce que la dimensión biológica era la que más le llamaba la atención. Impulsado por esa inquietud ingresó al pregrado en Medicina en la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín y en 1987, cuando recibió su título, se matriculó inmediatamente en la Maestría en Inmunología de la Universidad de Antioquia, pues ya tenía claro que su tema de investigación de ahí en adelante sería el intrincado mundo del sistema inmune.

"En ese momento me cautivó la inmunología porque había una sobreoferta de información y porque involucraba en gran parte investigación". Precisamente el interés por los análisis de laboratorio fue el eslabón que lo conectó con el Doctorado en Ciencias Básicas y Biomédicas, también de la UdeA que, a pesar de realizarse en el país, le implicó el traslado a California para desarrollar una pasantía internacional de año y medio con la compañía de biotecnología Genentech.

En Estados Unidos, Patiño profundizó en el estudio de las bases moleculares de los defectos de las células fagocíticas, cuya función en el humano es patrullar los órganos para identificar microorganismos que atraviesen las barreras mecánicas como la piel y eliminarlos antes de que causen serios daños. "Esa línea se ha convertido en el centro de investigación de varios grupos en el mundo y del nuestro en particular, gracias a la infraestructura que consiguió la Universidad en los años 80".

En la actualidad, el grupo de Inmunodeficiencias Primarias busca hacer un completo diagnóstico inmunológico, genético y molecular con el objetivo de definir el tratamiento específico más adecuado para sus pacientes de Medellín y de distintas instituciones médicas del país. El diagnóstico es necesario y urgente, pues muchas de las inmunodeficiencias se consideran letales y si no se aplica un correctivo a tiempo los pacientes pueden morir en los primeros años de vida.

Debido a que el espectro de estas enfermedades aumenta cada vez más, es necesario que los especialistas que se dedican a su estudio estén lo más actualizados posible, de allí que el último periplo de Patiño por la academia internacional haya sido en el Instituto DNAX, donde se desempeñó como investigador y profesor visitante en el mismo tema: las células fagocíticas.

{* title=Maestría docente}

Maestría docente
La vida profesional de este galeno antioqueño está asociada a complejos métodos de investigación usados para identificar moléculas, como los cultivos celulares, la citometría de flujo o la inmunodetección de anticuerpos. A su vez, sus jornadas incluyen el uso de técnicas de biología molecular, manipulación de los ácidos nucleicos, su amplificación, secuenciación y análisis de comportamiento frente a determinados agentes estimulantes. Sin embargo, no todo es laboratorio.

Además de aportar sus conocimientos a los diversos proyectos que el grupo de Inmunodeficiencias Primarias tiene en curso y de pasar la mayor parte de su tiempo en el trabajo administrativo que le implica coordinar al colectivo, el académico introduce a los estudiantes de los primeros años de Medicina en el apasionante mundo de la célula. Su trabajo parte de la biología de esta microscópica unidad para explicar a partir de ella el complejo organismo humano.

La particularidad de sus clases es el trato de pares que le da a los estudiantes. "Yo los veo como mis iguales, pues creo que eso es fundamental para ofrecer una posibilidad de transformación de la educación". La mística que imprime a su trabajo docente ha hecho que muchos de sus pupilos de aula se sientan atraídos por el trabajo de microscopio y terminen vinculados al grupo de investigación. Tanto así que en la actualidad se apoya en el trabajo de dos estudiantes de doctorado, tres de maestría y un nutrido grupo de pregrado en Medicina, Bacteriología, Biología, Química, Odontología y Farmacia. "La infraestructura gira alrededor de los estudiantes", concluye.

Su aspiración es dejar en ellos una marca indeleble como la que dejaron en él varios maestros, entre ellos Rafael Rodríguez, internista que lo encarriló en la inmunología con sus inspiradores comentarios sobre el futuro de esa especialidad; la doctora Diana García de Olarte, que sembró en él la semilla del rigor científico en la maestría y el doctorado; y John Curnutte, uno de los pioneros en el estudio de las células fagocíticas, por quien despertó una gran admiración durante su pasantía por su calidad humana y gran conciencia social respecto a los países del tercer mundo.

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Saberes interdisciplinarios 
Aunque ha contado con el apoyo de la Universidad de Antioquia, Colciencias, las universidades de Campinas y de Indiana, el Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos, el Instituto DNAX y el Banco de la República, Pablo Javier Patiño reconoce que en Colombia hacer ciencia es un verdadero reto: "no tanto porque no tengamos las condiciones desde lo humano y académico, sino porque la investigación biomédica y de inmunología es muy costosa. Conseguir recursos no es fácil y la competencia por ellos ha crecido enormemente en los últimos 10 años".

No obstante, esto no lo desanima para seguir apostando por la salud de los colombianos desde la academia. Además de sus estudios sobre las enfermedades del sistema inmunológico, ha generado estrechos lazos con otros grupos de investigación de la Universidad de Antioquia en temas como la búsqueda de antiparasitarios en la flora colombiana o el estudio genético y molecular de pacientes con VIH-SIDA. Este último vínculo le valió a su equipo y al de Inmunovirología de la UdeA el primer puesto a la investigación durante el II Encuentro Nacional de Investigación en Enfermedades Infecciosas que la Asociación Colombiana de Infectología realizó en el año 2000.

Sus ratos libres transcurren entre los clásicos griegos, la astrofísica, la mecánica cuántica, la historia del universo y la conjunción del macroscópico mundo del cosmos con el microscópico de la célula. De allí que uno de sus autores favoritos sea Stephen Hawkins, de quien ha aprendido la importancia de que los legos accedan a conocimientos de mayor profundidad.

Pero sus inquietudes no están solamente del lado de la literatura científica, pues también se ocupa de aspectos pedagógicos en los que se apoya en las obras de Fernando Savater y Estanislao Zuleta. Con los textos de estos autores diserta para sí mismo y para sus estudiantes sobre la importancia de que la Medicina trascienda la academia y empiece a trabajar en la transformación de las condiciones sociales que históricamente han abatido al país. Esa sería, en su opinión, una ciencia hecha con altura.