Como un aporte científico sin precedentes en el mundo, investigadores del Departamento de Ingeniería Química de la Universidad Nacional construyeron un reactor químico que transforma el aceite de palma en derivados oleoquímicos, útiles como materia prima para la fabricación de detergentes y jabones.
-
Los reactores son instalaciones diseñadas para que en su interior se produzcan transformaciones químicas o biológicas y se utilizan en procesos industriales farmacéuticos, petroquímicos o poliméricos convencionalmente, pero el ingeniero de la Universidad Nacional Paulo César Narváez le dio un uso innovador a este aparato empleado en el tratamiento de gasolinas y queroseno.

El reactor, que va camino a ser patentado, intenta resolver uno de los problemas más serios que enfrenta este procedimiento industrial como es la mezcla de aceites y alcohol. Frente a este procedimiento, los fabricantes de detergentes y jabones deben realizar procedimientos largos y costosos para separarlas, comenta el ingeniero químico Paulo César Narváez. Por eso, lo que se logra con el reactor es minimizar la velocidad a la cual fluyen los compuestos y reducir los problemas de separación, facilitando el contacto entre ellas.

Comúnmente el aceite de palma es procesado en reactores de tanque agitado o tubulares en régimen turbulento, que implican un nivel de agitación de la mezcla para obtener los productos derivados. Sin embargo, al final del proceso, se obtienen muchos productos y es necesario separar los que sirven (como los ésteres), procedimiento que se complica debido al movimiento al que fueron sometidos.

Las principales ventajas de este reactor son: mayor productividad y más facilidad en los procesos de separación y purificación, lo que resulta en una mayor cantidad de ésteres y disminuye el tiempo del proceso. Como no hay agitación, es más fácil separar los ésteres del resto de productos, se obtienen buenos rendimientos y mayor productividad.

Pero este aporte no es el único que se hace en el Departamento de Ingeniería Química, pues lo preceden importantes resultados en torno al estudio de aceites vegetales con proyecciones comerciales como la canola, la soya o el aceite de palma, este último considerado el más importante, pues Colombia es el quinto productor mundial después de Malasia, Indonesia, Nigeria y Tailandia y su cultivo posee el 94% de la producción nacional agrícola en el sector de oleaginosas en el país.

Pese al interés, la investigación de propiedades de los aceites vegetales nacionales para la industria aún es incipiente y apenas empiezan a conocerse algunos avances como la aplicación de aceites comestibles usados para la obtención de biodiésel.

AVISO COOKIES

Universia utiliza cookies para mejorar la navegación en su web.
Al continuar navegando en esta web, estás aceptando su utilización en los términos establecidos en la Política de cookies.

Cerrar