En este artículo presentamos la propuesta pedagógica de la Descripción de controversias tal como se aplica en la Escuela de Minas de Paris (Mines ParisTech). Es una metodología que propone a los estudiantes universitarios descubrir la complejidad de las cuestiones científico-técnicas y sus implicaciones para saber de y actuar sobre esas cuestiones.
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Quiere provocar un aprendizaje útil para el futuro ejercicio profesional de los estudiantes, donde estarán confrontados con problemas relacionados con ciencia y tecnología complejos, problemas que se escapan de soluciones simples. Es en este sentido que la metodología quiere fomentar una sensibilidad para la interrelación de ciencia, tecnología y sociedad y dar herramientas para su comprensión.

El estudio de controversias en la Escuela de Minas

Tal como dice su nombre, la metodología usa para este fin el estudio de situaciones de controversia. De hecho, es una traducción a la enseñanza universitaria de un interés por las controversias en el campo de la investigación social en ciencia y tecnología y en particular de los teóricos de la teoría del actor-red (Latour, 1991; Linhardt y Barthe, 2009). Este interés se remonta a lo que hace unas décadas fue un proyecto innovador de renovación en la investigación social sobre ciencia y tecnología de los investigadores del Centre de Sociologie de l'Innovation (CSI) de la Escuela de Minas y que ha producido un número importante de estudios que revelan las incertidumbres y ambigüedades inherentes a las actividades científico-técnicas (Latour, 1987, 1989; Callon, 1981). Estudios que se centran en situaciones de controversia sobre las mismas, entendiendo la controversia no en el sentido de polémica sino como "un debate que tiene en parte por objeto conocimientos técnicos o científicos que no están aún asegurados" (Chinchilla y Muniesa, 2004). Sean debates científicos globales y con protagonismo en los medios (como por ejemplo los efectos del cambio climático), cuestiones menos prominentes como sobre los límites en la reanimación de bebes prematuros, o debates sobre proyectos técnicos (por ejemplo sobre su viabilidad o sus impactos). Se trata de situaciones en las que las certidumbres sobre las verdades científicas o sobre la “realidad” tecnológica se tambalean. Es ese estado de incertidumbre que permite revelar la indefinición de las fronteras entre tecnología y sociedad, entre lo subjetivo y lo objetivo, entre hechos y valores, así como el juego de los actores implicados en la (re)definición de estas fronteras (Callon et al, 2001).

 Al introducir el estudio de controversias en la enseñanza científico-técnica se pretende mostrar al alumno que las incertidumbres sobre estas fronteras no son anomalías, sino que prácticamente representan el día a día del trabajo de científicos, ingenieros y demás profesionales activos en temas de ciencia y tecnología. La metodología pedagógica se remonta a una asignatura sobre controversias iniciada por Michel Callon, investigador y profesor del CSI, en los años 1980. Fue evolucionando en el CSI y se ha convertido en los últimos años en un proyecto allende los muros de la Escuela de Minas. Hoy en día, existe un consorcio internacional de instituciones que ofrecen variaciones de esta metodología a sus alumnos. Se trata de la iniciativa internacional Demoscience (www.demoscience.org), que aglutina a una serie de centros de enseñanza superior de reconocido prestigio: aparte de la Escuela de Minas forman parte de ella Sciences Po en París (bajo la tutela de Bruno Latour), el Massachusetts Institute of Technology, la Ecole Polytechnique Fédérale de Lausanne, y la School of Geography and the Environment de la Universidad de Oxford, ampliándose el número de instituciones continuamente.

En la Escuela de Minas, la metodología está siendo aplicada en dos formatos diferentes. El CSI oferta una asignatura en el marco de la enseñanza obligatoria de la carrera de ingeniería de la escuela y una segunda asignatura como parte de un Máster de Especialización en Gestión Medioambiental (ISIGE), dirigido a graduados superiores y ejecutivos en activo. Puesto que los dos formatos se dirigen a diferentes públicos, hay una serie de diferencias entre ellas, tanto en el marco temporal (teniendo el primero una duración más larga con más clases y horas de trabajo para los alumnos), como en la configuración de los contenidos teóricos y prácticos. Tienen en común, además de su fundamento teórico, una pedagogía activa, así como el hecho de ser asignaturas obligatorias que ofrecen una mirada sobre la relación entre ciencia, tecnología y sociedad en el marco de unos estudios de carácter más o menos técnico (un “complemento CTS” tal como lo denominaron Luján y López Cerezo, 1996).

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