Parece extraño que un insecto que exhibe en su cabeza una rara combinación de colores azul, rojo y verde pase inadvertido para muchos investigadores. Sin embargo, si se tiene en cuenta su tamaño promedio (3 cms), y que una de las claves para identificar un nuevo género de los saltamontes payaso es el estudio de su órgano copulador o genitalia, se entiende porqué el género recién descubierto, el Zeromastax , continuaba en la sombra.
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El hallazgo fue realizado por Mitzy Porras, estudiante de biología de la Universidad Nacional de Colombia, en la parte occidental de la Sabana de Bogotá, específicamente en el municipio cundinamarqués de Rosales.

Porras desde muy temprana edad mostró una pasión especial por los saltamontes que la ha llevado no sólo a investigar en laboratorio a estos animalitos, sino incluso a mantenerlos en su propia casa. Ella trabajó en Uruguay bajo la tutoría de quien avaló su trabajo y fue copartícipe de la investigación: la profesora Alba Ventos, docente de la Universidad de Guadalajara, considerada una autoridad en materia de taxonomía y biología del orden de los ortópteros: grillos, saltamontes y langostas.

La investigadora le comentó a NOTICyT que parte de su interés por los ortópteros y en especial por los saltamontes, se debe a que en Colombia es muy poco lo que sabemos de este orden de insectos, pues “la gran mayoría de trabajos se han concentrado en hormigas, abejas y avispas, de las cuales conocemos un poco mejor su ecología y taxonomía”.

El proceso para “acreditar” al nuevo miembro de la familia de los saltamontes payaso (Eumastacidae) supuso para Porras un trabajo supervisado por la profesora Ventos, que la llevó a realizar los análisis en laboratorio de los ejemplares descubiertos en los Rosales.

El estudio exigió el uso de un estereoscopio con micrómetro ocular y cámara clara para medir la longitud del fastigio (superficie dorsal de la cabeza anterior a los ojos), el pronoto o parte del tórax que se proyecta sobre las demás, así como el ancho de la cabeza, el largo de la antena, incluso el diámetro del ojo y la distancia interocular, entre otras medidas.

Así, y tras la extracción del órgano copulador del saltamontes, y la eliminación del tejido graso que lo rodea en una solución de hidróxido de sodio, se pudo comprobar que las particularidades del Zeromastax selenessi -la nueva especie catalogada por la investigadora perteneciente al género Zeromasta, que había sido descubierto en conjunto por Ventos y Porras- lo hacían único frente a las otras 40 especies registradas para Colombia. Cabe agregar que para el país, según ha informado la profesora Ventos, se han encontrado 14 géneros y 5 subfamilias de estos insectos con más de 20 mil especies registradas en el mundo.

Entre otras particularidades de la nueva especie se cuenta la presencia de una compleja estructura genital formada por minúsculas piezas llamadas escleritos, antes denominadas penis, comunes a la gran mayoría de los saltamontes pero que en el Zeromastax selenessi presentan un componente adicional: el esclerito subepifálico, ubicado dentro del órgano copulador debajo del componente epifálico (uno de los antiguos penis), según comentó Porras.

El ejemplar descubierto por la investigadora presentaba rasgos comunes a dos familias de saltamontes cercanas: la Eumastacidae y la Episactidae, pero no podría clasificarse como perteneciente a ninguna de las dos dadas las diferencias físicas como el órgano copulador y el número de segmentos de las antenas hallados tras el estudio, por lo cual Porras explicó que este nuevo género es un intermedio entre las dos familias, una especie de eslabón entre ellas”.

Para corroborar la nueva clasificación es necesario, además, comparar las características físicas de la nueva especie con las llamadas claves antiguas, un sistema taxonómico que reúne los caracteres aceptados por la comunidad de científicos y que permite llegar “a la identificación plena de un organismo. De esta manera se tiene presente atributos del insecto como el número de antenas, si tiene o no espinas y en general se analizan minuciosamente las características de todo el cuerpo del individuo”, explicó Porras.

Con estos análisis la investigadora procedió al dibujo detallado de la anatomía del Zeromastax selenessi, otro de los requisitos indispensables para abrir espacio a un nuevo género.

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