Earlinet, investigación europea para el análisis del cambio climático
La predicción del clima futuro es, sin duda, uno de los grandes retos de nuestro tiempo, marcado por la preocupación por el "cambio climático" y sus efectos en forma de sequía y desastres naturales, deshielo de los polos, subida del nivel del mar, afecciones a la salud, etc.
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El cambio climático plantea a investigadores de todo el mundo, pues, retos científicos muy diversos, que han de afrontarse con nuevas ideas, datos muy fidedignos e instrumental cada vez más avanzado.

A la ciencia se le piden respuestas concluyentes, por ejemplo, acerca de los efectos sobre el clima de la contaminación producida por el hombre, de la deforestación de extensas regiones del globo o de los incendios forestales. Las respuestas rigurosas, rápidas y concluyentes no son posibles cuando los retos científicos abarcan una dimensión planetaria.

En lo que a conocimiento de la física atmosférica se refiere y su posible efecto sobre el cambio climático, grupos de investigación de toda Europa desarrollan el proyecto EARLINET-ASOS (European Aerosol Research Lidar Network: Advanced Sustainable Observation System). 25 laboratorios, localizados en 12 países europeos, realizan simultáneamente medidas semanales para obtener datos imprescindibles para la realización de estudios climáticos: el análisis de la presencia en la atmósfera de partículas de aerosol y la determinación de su origen.

Entre las estaciones que realizan estas medidas figura la situada en Granada (Centro Andaluz del Medio Ambiente), dirigida por el Prof. Lucas Alados Arboledas de la Universidad de Granada.

“El aerosol atmosférico representa una de las mayores fuentes de incertidumbre en la estimación del forzamiento radiativo del clima y por tanto para la predicción del cambio climático –señala Alados-. Los aerosoles perturban la radiación solar a su paso por la atmósfera e influyen en las propiedades de las nubes y la precipitación de un modo que no es aún suficientemente conocido”.

Hasta hace pocos años, las investigaciones se centraron en conocer la distribución de las partículas de aerosol a escala mundial, así como de las propiedades de los diferentes tipos de aerosol. Los avances fueron enormes, pero las mediciones desde tierra, aviones o satélite sólo permitieron medir su cantidad, no su distribución vertical a diversas alturas; algo clave para, por ejemplo, conocer su efecto sobre el clima, que en términos generales es de signo opuesto al debido al incremento de gases de efecto invernadero. Es decir frente al calentamiento global asociado al aumento de gases de efecto invernadero, el aerosol atmosférico puede contribuir a un enfriamiento del sistema terrestre.

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