Enfermedades inusuales son llevadas a estudio
Enfermedades inusuales son llevadas a estudio
Científicos de la Universidad Javeriana y de la Universidad de los Andes trabajan en el estudio de las enfermedades genéticas del metabolismo, las cuales son poco atendidas por el Estado dada su mínima frecuencia en la población.
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Las enfermedades genéticas ligadas al metabolismo son consideradas como “raras” ya que afectan a menos de cinco personas entre 10.000 habitantes. A pesar de esto, centros de investigación colombianos se preocupan por contrarrestar los efectos progresivos y devastadores para quienes las padecen, trabajando en las áreas de diagnóstico e investigación de nuevas terapias. Para la bacterióloga Olga Yaneth Echeverri, investigadora del Instituto de Errores Innatos del Metabolismo de la Pontificia Universidad Javeriana, IEIM, “se está cubriendo un vacío, ya que este tipo de enfermedades no son una prioridad de salud pública para el Estado”.

Síndromes como el de Morquio y Gaucher, que causan deformidades y daños en los huesos y otros órganos por acumulación anormal de sustancias en el organismo de los pacientes, o la galactosemia, relacionada con la incapacidad de metabolizar el azúcar presente en la leche (galactosa), hacen parte de esas cerca de 6.000 enfermedades identificadas como raras que tradicionalmente han estado desprotegidas por los sistemas de salud especialmente en países como Colombia.

Estas enfermedades se producen por un daño en un gen, provocando que la proteína que está codificada por él pierda la mayoría o la totalidad de su actividad, repercutiendo en el desarrollo normal de la persona. En algunos casos, la proteína interviene en el proceso de asimilación de un nutriente haciendo que éste se acumule de manera anormal o permite la acumulación de alguna sustancia tóxica para el organismo, o su carencia hace que no se formen productos esenciales como las hormonas.

Hace algún tiempo, investigadores vinculados al EIM encontraron cuatro nuevas mutaciones en el gen responsable de la enfermedad de Morquio cuyas características en los individuos afectados son: baja estatura, opacidad en la cornea, pecho en pichón o en quilla de barco, hernias y mano en forma de garra.

Para su estudio, se partió de examinar todo el gen incluyendo las secciones donde ya se habían encontrado antes mutaciones en otras poblaciones, este método permitió encontrar los daños específicos para la población colombiana. Recientemente se identificaron también cuatro mutaciones en el gen responsable de la enfermedad de Gaucher que solo están presentes en la población Colombiana. El director del IEIM, Luis Alejandro Barrera, explicó que “es importante estudiar la parte defectuosa en los genes, pues conociendo donde se afecta se puede predecir, en muchos casos, que tan grave va a ser la enfermedad y otros aspectos, como por ejemplo cuanto tiempo hace que se originó ese cambio en el gen que dio origen a la enfermedad y la forma como se ha distribuido por el mundo”.

El proceso de estudio de estas enfermedades comienza, explicó Barrera “cuando se identifica la sustancia que se acumula o que hace falta a causa del daño. Conociendo cuál es, se puede medir la proteína o enzima que la produce y luego se pasa a ver si esa enzima se puede reemplazar”. En ese momento la experimentación empieza a tener un rol fundamental en busca de terapias para estas enfermedades, que por ser de origen genético, son muy difíciles de tratar.

Para Echeverri “la idea es tratar de identificar en el laboratorio el punto exacto del gen que está dañado e intentar repararlo o reemplazarlo, o suministrar la proteína que produce, para ello se hacen ensayos primero en animales y luego, si funciona bien, se puede pensar en probar el tratamiento en los pacientes”. Estas pruebas en Colombia en condiciones actuales sólo llegan a las etapas de experimentación en células y animales de laboratorio, pues el desarrollo de este tipo de medicamentos puede durar más de 15 años y necesita gran cantidad de recursos.

En el IEIM además de las pruebas de diagnóstico para los Errores Innatos del Metabolismo, se realizan estudios en tres tipos de terapia: de reemplazo enzimático, génica y celular. En la primera, la idea es suministrar al paciente de por vida la enzima producida artificialmente en levaduras, bacterias o células de mamífero, lo que es bastante costoso. Con la terapia génica se hace una intervención que repara el gen defectuoso en las células del paciente. Con el transplante de células madre se suministran células que tienen capacidad de auto renovación proporcionando una corrección del defecto mucho más prolongado que el que usualmente se logra utilizando transplantes de células sanguíneas o transplantes de órgano para que produzcan la enzima correctamente. Estas terapias en su mayoría están en experimentación, pero la terapia de reemplazo enzimático ya se está usando para varias enfermedades, entre otras la enfermedad de Gaucher.


Detección temprana

En el Centro de Investigaciones en Bioquímica, CIBI, de la Universidad de los Andes, también se realizan pruebas sobre enfermedades del metabolismo, como el tamizaje neonatal orientado a la detección de diversas fallas metabólicas que involucran defectos a nivel del metabolismo de carbohidratos, lípidos y diversas moléculas complejas. Su objetivo está ligado de forma estrecha con el análisis de estas enfermedades en infantes. Para este fin se comenzó a estudiar una nueva tecnología de diagnóstico, que consta en recolectar gotas de sangre en un papel filtro de referencia SS903 para analizar posteriormente las enzimas en forma sólida.

Alfredo Uribe, director del CIBI explicó que en los niños: “lo ideal es buscar el paciente sin que manifieste síntomas. Lo adecuado es hacerlo en el primer mes de vida, para que mediante una muestra de sangre se determine como está el metabolismo. Si algo sale alterado se entra a un segundo nivel de pruebas más complicado donde se confirma si realmente está afectado. Como el infante no ha tenido ningún síntoma, o sea, no ha sufrido ningún daño orgánico, se hace más fácil un tratamiento posterior”.

Anteriormente, para la detección de estas enfermedades, especialmente los desordenes del metabolismo lisosomal, era necesario la toma de gran cantidad de sangre recolectada en tubos para ser enviada al laboratorio principal en Bogotá, lo que hacia del diagnóstico un proceso difícil. “Una de las limitantes cuando estamos trabajando las muestras que envían para células, que constan aproximadamente de diez centímetros de sangre, es que el envío por correo certificado es muy complicado y existen padres de escasos recursos que no pueden enviar las muestras, ya que el costo puede oscilar entre treinta y setenta mil pesos, además el transporte tiene que cumplir un límite de tiempo para hacer llegar la muestra en buen estado”, comentó Uribe.

Esta nueva técnica logra que la muestra sea más fácil de transportar por su carácter sólido y su reducido tamaño, equivalente al de un cheque de banco, donde caben seis gotas de sangre. La contextura del papel permite retener todos los componentes sanguíneos, ya que éste no reacciona con la muestra; las precauciones que se deben tener al momento de impregnar el papel con la sangre son mínimas: dejar secar las gotas aproximadamente doce horas, proteger el papel de la humedad y no exponerlo a una temperatura mayor de treinta y siete grados centígrados.

La ventaja de este procedimiento es que si se tiene la sospecha de una enfermedad y el paciente está en Leticia, se puede recolectar la muestra en el papel, dejarla secar allá, meterla en un sobre de manila y mandarla a temperatura ambiente por correo ordinario, ésta puede demorarse hasta 15 días en llegar sin tener alteraciones, además después de refrigerarla puede permanecer estable varios meses y hasta años”, afirmó el investigador Uribe.

El análisis se efectúa de un corte del papel impregnado de sangre. Por cada gota se pueden realizar hasta diez análisis diferentes de diversas enfermedades, lo que es un contraste radical con el anterior procedimiento donde se trabajan máximo tres enfermedades. Esta novedosa técnica es considerada como tecnología de punta a nivel diagnóstico, dado a que un gran número de enfermedades metabólicas están siendo estandarizadas para ser estudiadas y se cuentan con más de cien desordenes diferentes que pueden ser detectados bajo este procedimiento.

El análisis de las muestras de sangre en estado sólido, empieza con el depósito de fragmentos circulares de 1,2 mm de diámetro en placas especiales, las cuales contienen los reactivos relacionados con cada enzima, posteriormente son llevados a una incubadora orbital donde en períodos que van desde tres a 24 horas se mezcla uniformemente la muestra y las demás sustancias para dar una reacción adecuada de ésta con los reactivos.

Luego de esto, se coloca la placa en el Spectramax MX2, un equipo que puede detectar la fluorescencia de las muestras y relacionar éstas con el grado de actividad enzimática del paciente, indicando normalidad o deficiencia. Este artefacto del última tecnología permite no sólo hacer estudios con microcantidades de muestra, sino que logra monitorear grupos de más de treinta pacientes por placa, gran ventaja a comparación con los fluorómetros clásicos donde no es recomendable analizar más de diez muestras en cada serie.

La versión de este equipo, sólo se encuentra para la aplicación de enfermedades metabólicas en cuatro lugares en Latinoamérica, en Colombia el CIBI debe apoyar el estudio de pacientes de países como Venezuela, Ecuador, Perú, Costa Rica y Guatemala.

La confiabilidad de resultados es muy alta, las correlaciones que se han logrado hacer con pacientes detectados, analizando simultáneamente por este procedimiento y por células aisladas de sangre periférica, indican una confiabilidad cercana al 100%, dado los protocolos estrictos de control de calidad del CIBI y las características de sensibilidad y estabilidad del Spectramax MX2.

Alfredo Uribe agregó, finalmente, que las ventajas comparativas que ofrece esta nueva tecnología se hacen evidentes cuando es necesario un estudio que involucra población infantil: “Si se tienen pacientes pediátricos tomarles diez centímetros de sangre es bastante difícil, pero a un bebé si se le puede hacer una punción en un talón y recolectarle unas gotas, de las cuales se puede obtener información muy confiable y sin mayor traumatismo para el paciente. Por otro lado, es importante que los niños afectados, sobre todo para enfermedades potencialmente tratables, sean diagnosticados tempranamente para que todo el proceso de daño en los diferentes niveles corporales se frene a tiempo y no deje secuelas irreversibles”.

Para mayor información sobre estas investigaciones, las pruebas y servicios que presta, visite el sitio web del IEIM.

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