La Universidad del Valle se une hacia nuevas formas de aprovechamiento del carbón con una investigación que permite procesar este mineral con elementos como llantas, plásticos y aceites lubricantes desechados, para la fabricación de hidrocarburos líquidos.
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El trabajo del grupo de investigación de Ciencia y Tecnología del Carbón comparte esfuerzos con otras universidades y el sector privado en pro de la aplicación en Colombia de tecnologías para la fabricación de carbón líquido para automotores, ya aplicada en China, y estudiada en Francia y Estados Unidos.

“Es una opción que ya tiene protagonismo mundial ante la crisis energética por la escasez de petróleo. El proceso contribuye a una disminución notable de la contaminación ambiental porque está encaminado a reutilizar residuos orgánicos que comúnmente son enterrados o quemados. También permite utilizar el carbón en otros procesos diferentes a la combustión, con el fin de diversificar su uso e incrementar su consumo, redundando esto en un incremento de la explotación y, por consiguiente, en mayores fuentes de trabajo”, explicó Juan Barraza Burgos, director de la investigación.

“El carbón colombiano es reconocido internacionalmente por su alta calidad. Su ubicación es privilegiada respecto a los mercados nacientes de Latinoamérica y su costo de producción es de los más bajos del mundo. Un millón de BTU (unidad de energía) de gasolina motor cuesta alrededor de 15 veces más que un millón de BTUs de carbón mineral.

Por esta razón, Colombia debe proceder a conocer y determinar las posibilidades comerciales de sus recursos carboníferos, para lo cual una solución que permitiría compensar la carencia de suficientes reservas de crudo en nuestro subsuelo, reposa en el proceso de licuefacción del carbón”, agregó Jimmy Osorio, presidente de la Organización LIKUEN, Industria Carboquímica Nacional.

De acuerdo con Barraza, PhD en Ingeniería Química de la Universidad de Nottingham, el carbón es uno de los recursos fósiles energéticos más abundantes en el mundo. Sin embargo, tiene en la actualidad un bajo índice de consumo debido a la dificultad en su manejo y, sobre todo, a los problemas ambientales que acarrean los óxidos de azufre y partículas durante su combustión.

Simultáneamente se ha presentado un incremento en la producción de aceites lubricantes, llantas y polímeros gastados debido a que estos materiales son ampliamente utilizados en los parques automotor e industrial, acarreando problemas de tipo ambiental cuando termina su vida útil. El proyecto se encaminó en el coprocesamiento o colicuefacción de carbón colombiano con tres residuos: aceite lubricante, llanta y polietileno de baja densidad, con el fin de obtener hidrocarburos de mayor valor agregado.

Según Barraza, el coprocesamiento con carbón es relativamente reciente y usa otros residuos inorgánicos como licor negro procedente de las plantas papeleras, aceites lubricantes y polímeros como el polietileno (PE), polipropileno (PPE), poliestireno (PS) o sus mezclas, entre otros.

De acuerdo con la investigación, en estos procesos se pone en contacto carbón con el material orgánico residual en presencia de hidrogeno ó de un solvente donador de hidrógeno, con el fin de obtener hidrocarburos líquidos o compuestos químicos valiosos. En este caso se colicuó un carbón proveniente de la mina La Yolanda (Valle del Cauca) con tres residuos orgánicos: aceite lubricante usado y llanta usada producidos en la compañía Michelin S.A, de Cali y un polietileno de baja densidad producido por la Compañía Reciclaje de Plásticos también de esa ciudad.

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