Orlando Vargas Ríos, científico colombiano
Orlando Vargas, investigador del Departamento de Biología de la Universidad Nacional de Colombia y ganador del premio Alejandro Ángel Escobar en Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible, visitó a la Fundación Alejandro Ángel Escobar y habló sobre el origen de su espíritu investigador y sobre su interesante trabajo “Restauración ecológica del bosque altoandino. Estudios diagnósticos y experimentales en los alrededores del Embalse de Chisacá (localidad de Usme, Bogotá, D.C.) y Guía metodológica para la restauración ecológica del bosque altoandino”.
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Las claves de su formación como investigador
Aquí en Colombia hay muchos ejemplos de cómo desde diferentes procedencias se llega a la ciencia. Por ejemplo el caso de Mauricio Nieto, que lo educaron para ser científico o le dieron una educación de alto nivel. Pedraza también fue educado para ser científico y él se sostuvo en lo que le gusta. Por ejemplo mi familia no tenía nada que ver con la ciencia. Yo nací en un pueblito pero mis padres me trajeron temprano a Bogotá, por problemas de violencia. ¡Aquí casi todos somos desplazados! Como fui educado en un país donde la ciencia no forma parte de la cultura, aparecí en la ciencia como accidente, porque no vengo de una familia de científicos, vengo de una familia en donde la ciencia no se mencionaba.

Mi padre era comerciante y la única ambición que tenía en la vida era que sus hijos estudiaran. Somos 6 hijos, 4 estudiamos en la UniversidadNacional, mi hermana mayor estudió en la Pedagógica y un hermano en universidad privada. Mi hermana mayor es matemática y enseña en una universidad en los Estados Unidos. Los dos siguientes son ingenieros y tienen una empresa muy exitosa aquí en Bogotá, de máquinas para empresas de alimentos, Luego sigo yo, después una hermana que estudió química y luego una hermana médica que es la más exitosa, es pediatra y trabaja en un hospital en Paris y enseña en universidades. Cada uno de mis hermanos se fue por sus intereses y son exitosos en sus profesiones. Lo básico fue la familia, porque nuestros padres querían que estudiáramos. Mi papá tenía una frase: “yo no estudié pero hice que estudiaran”.

Las claves de su éxito como investigador son: Primero, la disciplina de los padres porque uno estudiara; segundo, en mi caso, el ejemplo de los hermanos mayores, y tercero, tener una pasión por algo. Creo que esos son los tres elementos para la educación. Hay gente que no se pregunta por nada, no tiene pasión por el conocimiento. El apasionado sigue adelante a pesar de los fracasos.

Más sobre sus ideas de investigación
Yo he llegado a pensar que son los mundos que uno tiene por dentro: primero un mundo intelectual, que es el mundo de la ciencia, pero el mundo de la sensibilidad es más importante. Mucha gente llega a la ciencia por su sensibilidad, y yo lo veo por ejemplo en los estudiantes de biología. Hay unos a quienes les gusta mucho la naturaleza, pero cuando se enfrentan a la racionalidad de la ciencia se quedan ahí, no pasan aunque saben mucho y quieren aprender mucho de la naturaleza. La capacidad para la ciencia es matemáticas, síntesis, análisis, es una disciplina a veces árida.

Mis padres querían que estudiara una cosa muy técnica, entonces me metieron a estudiar bachillerato en el Instituto Técnico Central. Entonces dije esto no es lo mío. Empecé a chocar, no me hallaba. Pasé por una tragedia en la educación media. El bachillerato fue mi crisis grande. A mí me salvó la Universidad. Yo resucité en la Universidad y por eso la quiero tanto, porque ahí sí le muestran a uno el mundo como es.

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